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del Padre Francisco Verar

ENTREVISTA EN DIRECTO POR RADIO MARÍA ITALIA A MARIJA PAVLOVIC LUNETTI SOBRE EL MENSAJE DEL 25 DE OCTUBRE DE 2014

"Queridos hijos! Oren en este tiempo de gracia y pidan la intercesión de todos los santos que ya están en la luz. Que ellos sean un ejemplo y un estímulo día tras día en el camino de su conversión. Hijitos, sean conscientes que su vida es breve y pasajera. Por eso, anhelen la eternidad y preparen sus corazones en la oración. Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo por cada uno de ustedes, especialmente por aquellos que se han consagrado a mí y a mi Hijo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Traducción a cargo del P. Francisco Verar

P. Livio: ¿Nos puedes comentar sobre la experiencia que tú has tenido sobre el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno?

Marija: Un día cuando la Virgen apareció, nos dijo que hay muchas personas hoy que no creen que existe la vida eterna: que no creen en el Paraíso, no creen en el Purgatorio, no creen en el Infierno. Y Ella nos dijo que nos los mostraría. Y hemos visto el Paraíso. Hemos visto un espacio grande y muchas personas. Sobre todo, hemos visto que las personas no eran obesas ni delgadas; que todas estaban en la alegría eterna. Estaban todos vestidos con túnicas; parecidas a las antiguas túnicas romanas: alababan y agradecían; sonreían… y hablaban entre ellos. Y la Virgen nos dijo que durante sus vidas en la tierra ellos buscaron siempre la voluntad de Dios y procuraron vivirla; han orado y vivido los Mandamientos; los diez Mandamientos de Dios, los Mandamientos que Dios nos ha dado. Y fueron entonces al Paraíso; y luego su vida se hizo un agradecimiento continuo y un conocimiento más profundo de Dios; han conocido en el Paraíso más el sentido de la existencia de Dios. Entonces, ellos, que creían en la vida eterna, se les hizo la vida eterna visible; lo que antes era invisible, ahora se les hizo visible. Y por eso la Virgen nos dijo que llegaron al Paraíso, porque ellos creyeron y vivieron la vida cristiana.
Luego hemos visto el Purgatorio donde estaban las personas. Se sentían las voces de ellos, pero nosotros no los veíamos; se veían solo nubes, como niebla grande; no se reconocían las personas, pero se escuchaban sus gritos y sus deseos de ver a Dios. Y la Virgen nos dijo que esas personas habían sido indecisas, que habían vivido inseguras la existencia de Dios, que habían vivido en el pecado; que se convirtieron, comenzaron a cambiar sus vidas pero luego volvían a caer, comenzaron a caer, etc. Y ahora para ellos, el más grande sufrimiento que tienen —no es por lo que vivieron, ni como vivieron—, es el gran deseo de estar cerca de Dios, con Dios, pero sin poder lograrlo. Y esperan; y purifican sus pecados en el Purgatorio; y están buscando salir…, tienen un gran deseo de ir al Paraíso. Y la Virgen nos dijo que debemos orar por ellos; ellos pueden orar por nosotros —que todavía estamos en la tierra, interceden ante Dios por nosotros—, pero por ellos mismos no pueden orar. Por eso la Virgen ha pedido que oremos por ellos: que ofrezcamos la Santa Misa, que ofrezcamos sacrificios, oraciones pequeñas o grandes, pequeños sacrificios o grandes sacrificios por sus almas: para que puedan, lo más pronto ir al Paraíso, porque en ellos el más grande sufrimiento es esto: el deseo de ver a Dios, el deseo del Paraíso; pero esperan nuestras oraciones.
Luego hemos visto el Infierno con un gran fuego en el centro; sobre todo, hemos visto una muchacha joven que era bella [en vida] y cuando entró en el fuego, el fuego la transformó, se transformó en una bestia. Y la Virgen nos dijo que Dios no los castiga, que no los manda al Infierno; que somos nosotros —con nuestra vida, con nuestras elecciones, con nuestras decisiones, con nuestra libertad—, quienes elegimos; y que ellos eligieron el Infierno, el Mal; han vivido en la tierra el mal y han ido luego a parar en el Infierno. Y por eso la Virgen nos pide ahora que oremos por quienes están lejos de Dios, por aquellos que están en el pecado: para que se conviertan aquí en la tierra y se salven.

P. Livio: ¿Marija, has tenido miedo de ver el Infierno?

Marija: Sí, pero luego Vicka, Iván y Jakov, en otra ocasión, los llevó físicamente la Virgen a conocer el Paraíso. Pero para nosotros [nuestra propia experiencia] fue un shock. Esto se dio al inicio de las apariciones y no estábamos preparados para algo así, y la Virgen (al parecer), quería darnos algo de temor. Digamos, que teníamos algo de temor. Y por eso hoy no podemos decir estar en el pecado; no lo queremos, no queremos elegir el mal; por el contrario: queremos arrepentirnos y caminar sobre la vía de la santidad; como la Virgen nos ha invitado. Pero en esos primeros días, en aquellos primeros años, éramos todavía niños; no teníamos experiencia. Yo me acuerdo que no dormía… Porque cuando la Virgen nos ha mostrado el Infierno, vimos algo terrible, cruel, lo que esas personas eligieron vivir, una vida así…, y sin embargo, Dios les dio tantas posibilidades para salvarse. Sin embargo, ellos renunciaron a ellas, no las quisieron. Y por eso la Virgen nos ha dicho: "oren, oren por las almas que viven así en la tierra, denle ejemplo con sus vidas." Porque la condenación eterna es una cosa terrible. Y por eso también el día 2 de cada mes cuando Ella dice: "oren por aquellos que no han conocido el amor de Dios, aquellos que están en el pecado, aquellos que están lejos de Dios", yo creo, profundamente, que la Virgen quiere, específicamente, que se salven.

P. Livio: Escucha Marija: ¿en el Infierno vieron seres humanos o vieron también demonios?

Marija: Hemos visto sobretodo seres humanos, sobretodo esa muchacha que se transformaba en una bestia. Y era terrible, era terrible… era una algo que nos ha hecho decir: "¡Señor piedad!"; porque para nosotros no era posible que algo así pudiera ocurrir.

P. Livio: ¡Es un signo de perversión, propiamente!

Marija: Si, sí, sí…, pero la Virgen ha dicho que es cuestión de la libertad de nosotros aquí.

P. Livio: ¿Es difícil hacernos santos? ¡Porque la Virgen quiere que seamos santos!

Marija: [se sonríe] Es verdad: es difícil hacernos santos, porque si no lo fuera abrazaríamos inmediatamente la santidad; como hicieron los Santos. Porque en el mensaje de hoy la Virgen pide "la intercesión de todos los santos que están ya en la luz". Entonces, nosotros debemos anhelar la eternidad como Ella dice, y al respecto debemos comenzar a vivir ya el Paraíso desde acá; en la tierra.

P. Livio: La Virgen dice que quiere orar especialmente por los que se han consagrado a Ella y a su Hijo. ¿Cómo podemos nosotros consagrarnos a la Virgen y a Jesús? ¿Con qué palabras? ¿Y en qué forma?

Marija: De mil formas. Hay mil formas de hacerlo. Lo importante es que nos consagremos. Lo importante es que se haga con el corazón, como dice la Virgen. Si lo hacemos con el corazón (propiamente), procedemos bien.

P. Livio: ¿Qué significa consagrarse?

Marija: Ofrecerse, donarse, y decir: "yo quisiera en este momento ser instrumento en Tus manos", y esto lo debemos hacer cada día; cada mañana lo debemos hacer. El Señor nos ayuda y espera que cada día nos hagamos más dóciles e instrumentos Suyos en Sus manos.

P. Livio: Tu eres madre de cuatro hijos y tienes una bella familia, y tienes una gran misión, ¿de vez en cuando no te viene el gran deseo del Paraíso?

Marija: [Sonríe] Siempre, siempre más. En el momento de la aparición lo espero cada vez más; lo deseo, pero luego me toca regresar a nuestro "purgatorio" aquí en tierra.

P. Livio: ¿En la aparición se experimenta el Paraíso?

Marija: Sí. Antes de la aparición esperamos, esperamos… y luego cuando llega la Virgen es como si llegara el Paraíso con Ella. Y luego después, cuando Ella se va, también nosotros queremos irnos con Ella [sonríe].

P. Livio: En el mensaje la Virgen dice: "anhelen la eternidad", como cuando la gente se prepara para las bodas; digamos…

Marija: Es más que eso, es más. Porque muchas veces cuando pensamos en nuestra boda, o la de otros… pensamos sólo en el vestido. Sin embargo para disponernos para la eternidad tenemos que preparar el alma: que cada vez se haga más sensible, siempre más cercana a Dios. Como la Virgen dice en este mensaje "que debemos ser más consientes que nuestra vida es pasajera; breve y pasajera". Nosotros tenemos la oportunidad, a través de estos pocos años, de elegir la eternidad. Depende de nosotros, de nuestra libertad; ¿correcto?

P. Livio: Nosotros sabemos que Uds. todos han visto, durante las apariciones, el Paraíso y el Infierno. Sin embargo, Iván, Vicka y Jakov fueron llevados con sus cuerpos a ver el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno. Yo les pregunte a ellos si cuando fueron al Paraíso experimentaron el gozo del Paraíso, y me dijeron que sí. Más aún: que experimentaron un gozo más grande —que es un gozo distinto—, al de la tierra; y todavía más grande que aquel que experimentan durante las apariciones. ¿Tú cuando tuviste la visión del Paraíso experimentaste el gozo del Paraíso dentro de ti?

Marija: Sí, lo hemos experimentado; pero no tan fuerte como lo contaron ellos, porque nosotros hemos visto el Paraíso como quien ve a través de una ventana. Sin embargo ellos estuvieron en medio del Paraíso. Y yo muchas veces bromeo con ellos y les digo: "si yo voy allá y la Virgen me toma y me lleva para verlo… me agarro de alguna parte para no regresar mas." Y muchas veces digo: "para a mí sería una gran oportunidad que la Virgen me concediera esta gracia." Sin embargo, no creo que lo haga, porque la Virgen no quiere tomarse "el riesgo" que me quede allá [sonríe].

P. Livio: ¿Entonces lo importante es que se vive la alegría en el Paraíso?

Marija: Es cierto; es cierto; es cierto…. Y gracias al Cielo por esta alegría: porque cada vez cuando pensamos que el Señor nos da esta gracia —y también cuando estamos todos los días en la presencia de la Virgen—, yo digo siempre que es un don. Es un don inmenso, del cual ni siquiera nosotros somos consientes de él: porque para nosotros es una oportunidad para cambiar nuestras vidas, para convertirnos, para estar más cerca de Dios. Y por eso mil veces al día pienso: "¡que gracia que Dios nos da!, ¡que me da a mí!" Y sin embargo, todavía nosotros estamos apegados a la tierra. Y sin embargo leemos sus mensajes, que debemos desapegarnos, que debemos dejarnos ayudar, desapegarnos, que debemos dejarnos guiar hacia la eternidad, estar listos para la eternidad; como también ha dicho en el mensaje de hoy.

P. Livio: ¿Cada aparición es como si descendiera el Paraíso aquí en la tierra?

Marija: Es cierto, es cierto, es cierto… La Virgen quiere particularmente esto: que vivamos desde aquí el Paraíso. También nosotros a través de la oración, a través de nuestras vidas, a través de nuestras decisiones, a través de nuestra consagración a Dios.

P. Livio: Gracias Marija por tu testimonio. Terminemos con una oración.

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"Queridos Hijos: También hoy los invito para que ustedes del mismo modo sean como las estrellas, que con su resplandor dan luz y belleza a los demás para que se alegren. Hijitos, sean también ustedes resplandor, hermosura, alegría y paz, y especialmente oración para todos aquellos que están lejos de mi amor y del amor de mi Hijo Jesús. Hijitos, testimonien su fe y oración en alegría, en la alegría de la fe que está en sus corazones y oren por la paz que es un don precioso de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado"

Entrevista del padre Livio a la vidente Marija Pavlovic, en directo por Radio María Italia, el 25 de septiembre de 2014, después de la aparición.

- p. Livio. Estas estrellas, de las que habla la Virgen, de las que habla la Sagrada Escritura, que compara, que enseña a los demás sobre justicia divina, que brillan en el firmamento… ¿son tan bellas como las que ustedes ven en torno a la cabeza de la Virgen cuando aparece?

-Marija. Esperamos…esperamos… que podamos ser como esas estrellitas que aparecen alrededor de la cabeza de la Virgen.

- p. Livio ¿Cómo son esas estrellas que están alrededor de la cabeza de la Virgen?

- Marija. Son simples, pero con sus luces le dan a la Virgen una belleza agregada a la que ya posee. La cosa bellísima es, que cada día cuando vemos a la Virgen con esas 12 estrellas en torno a su cabeza, es una alegría para nosotros. Las estrellas son un signo de gozo, para nosotros. Y yo creo que con este mensaje, nos pide que nosotros seamos gozo con el esplendor de la fe. Que seamos testimonio; como dice la Virgen.

- p. Livio. La Virgen nos pide, prácticamente, que irradiemos la fe irradiando la alegría.

- Marija. Es verdad, es verdad. Porque Ella nos llama a ser alegres en la fe, testimoniando, orando. Sobre todo, a través este don precioso de Dios que es la paz [del corazón].

- p. Livio. Este gozo que tenemos en el corazón muchas veces lo callamos cuando estamos en el momento de la prueba, del sufrimiento. ¿Cómo se supera?

- Marija. Orando. La Virgen dice orando. Y así, del mismo modo, nosotros debemos buscar la oración. Porque yo pienso que una persona que ora es una persona que se abandona en la voluntad de Dios. Y esto es un poco difícil, porque cuando nosotros estamos en las pruebas, queremos decir: "Señor: actúa de esta manera… porque esta cruz no la queremos." Pero, la Virgen nos dice que seamos esta "alegría", este amor, esta luz, esta oración… que muchas veces se hace difícil, pero cuando vivimos en la voluntad de Dios, la oración nos da la paz en el corazón. La Virgen pide propiamente esto. Seguramente, para cada uno de nosotros se hace difícil. Pero a la vez, Ella nos dice continúen. Y así, Ella nos está empujando, ayudando, esperando. También por medio de estos mensajes que nos está dando, Ella quiere que nos hagamos siempre más "oración alegre", la "fe concreta", la "belleza", el "gozo", la "paz"… en realidad, el reflejo de Dios.

- p. Livio. Ahora viene el mes de octubre, mes del rosario. Yo creo que haríamos muy feliz a la Virgen si las familias se reunieran cada día a orar; sobre todo por la paz en el mundo.

- Marija. Sería la cosa más bella. Porque una familia donde oran juntos —sobre todo el rosario—, es una oración que tiene futuro. La familia que no ora no tiene futuro. La Virgen muchas veces nos ha invitado, nos ha llamado, nos llama… propiamente. Con Su presencia cada día nos está ayudando. Con su presencia nos dice: "Sin Dios ustedes no tienen futuro en esta tierra". En esto la Virgen es muy clara. Donde nos llama, donde nos invita a ser cada día más gozoso testimonio entre las personas que nos rodean.

- p. Livio. Este mes de octubre la Iglesia celebra el Sínodo por la familia, que es uno de los puntos principales de la Virgen, dónde, desde el principio, nos pidió que orásemos todo un año por la familia, luego que orásemos por la familia y los jóvenes juntos.

- Marija. Es verdad. Es verdad. Porque la Virgen nos pide siempre ser más oración: oración por los jóvenes, oración por las familias, por los consagrados… Como vemos cada vez que la Virgen da el mensaje, nos pide que seamos oración por todas las personas. Y yo digo, sobre todo por nosotros que somos cristianos, que decimos que somos cristianos, pero que muchas veces no damos un buen testimonio. Entonces, la Virgen nos llama a ser testimonios gozosos de la fe.

Termina la entrevista con la oración del Magníficat.

Comentario del mensaje por el padre Francisco Verar
El mensaje de este mes está relacionado estrechamente con el mensaje que la Virgen dio el 1 de enero de 2014:
"Queridos hijos! Oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren. Pongan en sus familias la Sagrada Escritura en un lugar visible y léanla para que esas palabras de paz fluyan en sus corazones. Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado."

En ambos mensajes la Virgen pide irradiar la luz de Dios por medio de la oración. En el mes de enero nos pedía colocar la Sagrada Escritura en un lugar visible para estimular la oración, de manera que esas palabras fluyeran, ante los demás, por medio de la oración. En el mensaje del mes de septiembre insiste, en que por medio del resplandor de nuestro testimonio, llevemos alegría y paz a los demás; especialmente a quienes están lejos de Su amor y el de Su Hijo. Entonces, es una llamada a dar testimonio en la alegría. La Virgen no quiere que estemos tristes, aun cuando se den las pruebas que siempre vendrán. Ellas son necesarias porque nos purifican y porque aún estamos en este mundo imperfecto. Pero, en medio de las pruebas, hay que saber dar razón de nuestra fe. Y como hemos visto, que ha comentado la vidente Marija, la Virgen con su presencia nos ayuda para que en medio de las pruebas podamos dar testimonio alegre de la fe. Por lo tanto, quienes estamos abiertos a la Virgen, no es que tengamos menos pruebas —¡porque a veces pueden ser hasta mayores!—, sino que en medio de estas sentiremos una especial protección y ayuda materna.

Cuando un niño está enfermo y sufre en el hospital, lo consuelan los médicos, las enfermeras, los parientes cercanos, pero la consolación no es igual cuando viene de la madre. Esa consolación es diferente y se podría afirmar que es la verdadera, porque es cuando el niño se siente verdaderamente consolado. Lo mismo ocurre con nosotros: cuando sufrimos, cuando atravesamos diversas pruebas, escuchamos muchas palabras, consejos, de amigos y parientes que nos infunden ánimos, esperanza, estímulo, pero nunca es igual a cuando María llega al corazón. Por eso es importante aprender a vivir con Ella. Es otra cosa. Hay que abrirle el corazón a María, sin miedo. De esta manera, los sufrimientos, las pruebas, las persecuciones, los desánimos, las arideces, las enfermedades, las crisis, y hasta los mismos pecados, se transforman en luz, en amor, en paz en alegría para los demás. Entonces, la presencia diaria de María es un gran estímulo para lograr eso. Sólo hay que abrirse a Ella y tenerla como Madre. No basta con leer y meditar sus mensajes. Hay que abrirle el corazón cada día, hay que aprender a vivir con junto a Ella. Y así es posible dar alegría a los demás. Porque la presencia de la madre alegra el corazón, sana, consuela, conforta. Y para que María llegue al corazón hay que orar. Y ahora que comenzamos el mes de rosario, hay que tener claro que es el mes de la oración con María. Que significa: rezar cada día con Ella, al menos, 3 partes del rosario. Y orar, especialmente, como el Papa nos ha dicho, por el Sínodo de la familia. ¡Sea alabado Jesucristo!

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de agosto de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"Queridos hijos, oren por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir mi plan que tengo aquí y robarles la paz. Por eso, hijitos, oren, oren, oren para que Dios, a través de cada uno de ustedes, pueda actuar. Que sus corazones estén abiertos a la voluntad de Dios. Yo los amo y los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

El mes de agosto se ha caracterizado en Medjugorje por una marea de peregrinos, entre ellas: la del 2 de agosto, en ocasión de la aparición por medio de Mirjana en la Cruz Azul. También en ocasión del XXV Festival de Oración Juvenil donde asistieron más de 50,000 jóvenes de todas partes de mundo y más de 550 sacerdotes. Significativa además, la celebración del 5 de agosto (memoria del nacimiento de María en Medjugorje) y del 15, Su Asunción a los Cielos. También se desarrollaron tres retiros en español en la Casa de Espiritualidad Magníficat predicados por este servidor y la participación de Marija Pavlovic Lunetti, en tres modalidades: para jóvenes, para todos los interesados y para matrimonios. En cada retiro hubo participantes de varios países de América y de España. La experiencia fue muy significativa y esperamos repetirla el próximo año en las mismas fechas: del 6 al 16 de agosto de 2015.

Hasta el 15 de agosto todos los videntes estaban en Medjugorje, después Iván partió hacia Italia para desarrollar varios encuentros de oración en varias localidades: Vicenza (Véneto), Salvaterra, (Reggio Emilia) y Mestrino (Padua). En cada uno de estos encuentros asistieron numerosos fieles, y en cada uno Iván tuvo la aparición de la Virgen con mensajes para los asistentes. Al final de este mes, el 29, Marija tendrá un encuentro similar en Lignano Sabbiadoro, Udine (Italia), y Vicka en Macerata, Italia, el 31 de agosto. Estos tres videntes siguen teniendo la aparición diaria, mientras que Ivanka, Jakov y Mirjana una vez al año. Mirjana, como se ha dicho, tiene además la aparición temporal el 2 de cada mes en Medjugorje, para orar con los peregrinos "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones".

1. Urgente llamada a orar por las intenciones de la Virgen.
El mensaje de este 25 tiene la peculiaridad de ser una urgente llamada de la Virgen para que sus hijos oren por sus intenciones. María ha dicho: "Queridos hijos, oren por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir mi plan que tengo aquí y robarles la paz." ¿A qué plan se refiere la Virgen? A ese especial plan de paz que Dios Padre ha puesto en sus manos para los tiempos que vivimos, y que ahora está siendo amenazado por Satanás, toda vez que él quiere la guerra. Se recuerda que en ocasión de las guerras del Golfo Pérsico y de los Balcanes en 1991, la Virgen utilizó palabras similares a las del mensaje de este mes: "¡Queridos hijos!, hoy como nunca antes los invito a la oración. Que vuestra oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y desea destruir, no sólo la vida humana sino la naturaleza y el planeta en el que viven…"25.1.91 "Queridos hijos!, también hoy los invito a la oración. Ahora, como nunca antes que mi plan ha comenzado a realizarse. Satanás es fuerte y quiere arrasar con mis planes de gozo y de paz, y que ustedes piensen que mi Hijo no es firme en Sus decisiones. Por eso, Yo los invito a todos ustedes, queridos hijos, a orar y a ayunar con una firmeza aún mayor. Yo los invito a una renuncia por nueve días, a fin de que, con la ayuda de ustedes, todo lo que Yo quería que se realizara por medio de los secretos que comenzaron en Fátima pueda cumplirse…" 25.8.91. "Queridos hijos! hoy, de una manera especial, los invito a todos ustedes a la oración y a la renuncia, porque ahora, como nunca antes, Satanás quiere mostrar al mundo su rostro ignominioso con el cual quiere seducir a la mayor cantidad posible de personas y llevarlas por el camino de la muerte y el pecado. Por tanto, queridos hijos, ayuden a mi Corazón Inmaculado a triunfar en este mundo tan pecador…". 25.9.91

Entonces, es probable, que ahora nos encontremos en una situación similar a la de las guerras de los Balcanes y la del Gofo Pérsico. Recuérdese que el plan de María es ante todo un plan de paz que depende, en gran medida, de la respuesta de sus "queridos hijos". El plan de María no ha fracaso, se acota, porque siempre hay esperanza en la respuesta de los fieles, sin embargo, ahora mismo está siendo amenazado y de esto debemos tomar conciencia, y en lugar de dejarnos llevar por la curiosidad de cómo se van a desarrollar los acontecimientos presentes, más bien hay que responder como la Madre lo espera, y hacer de la oración nuestra vida. Para eso se recomiendan estos tres pasos.

a. Abrirle el corazón a la Virgen.
Si María en realidad es nuestra Madre, la respuesta que Ella espera debe ser sencilla. Por eso lo primero es aceptar a María como Madre, Maestra y Mensajera Celestial frente a los tiempos que vivimos. Cuando se ama a una persona, en realidad, es difícil no atender una petición que venga de esa persona amada. El problema que muchos no responden a lo que la Virgen pide, puede comenzar en la falta de amor hacia Ella, el cual se puede esperar de los ateos, de los agnósticos, de los musulmanes, protestantes… pero no de un católico. Sin embargo, es probable, que muchos católicos no amen a la Virgen como merece ser amada y por lo tanto no se responda a su invitación. El Papa Francisco cada vez que sale de Roma hacia el exterior, o bien, cuando regresa de sus viajes, se dirige en peregrinación a la Basílica de Santa María la Mayor, como un peregrino más, y le coloca un ramo de flores a una imagen Suya. Ese gesto significa que María está en su corazón, que la ama, que cuenta con Ella en todo. Y ese ejemplo es digno de imitar. Como católicos hay que abrirle el corazón a la Virgen, de lo contrario no se le obedece, se pueden sentir sus palabras como un peso, y no como una petición de amor de alguien que ama y que espera ser amada del mismo modo.

b. Ponerse en paz con Dios y el prójimo para orar con el corazón.
En la primera semana de las apariciones de Medjugorje, la Virgen habló de la paz y de la oración con el corazón. Y dijo: "para poder orar con el corazón por la paz, primero hay que perdonar y pedir perdón". Es decir: "reconciliarse con Dios y con sus hermanos", porque de lo contrario, la oración sería ineficaz. Todos queremos paz y queremos que la paz sea un hecho también en los países donde ahora hay guerras, pero si no comenzamos por sacar las guerras de la enemistad, de la incredulidad, del propio corazón nuestras oraciones no serán eficaces. Por eso lo primero es la reconciliación, hacer —como dicen los psicólogos—, un inventario de nuestras emociones para descubrir cómo estamos por dentro: si podemos ayudar o no al mundo, si podemos ayudar o no a los demás cristianos que ahora sufren persecución, si podemos ayudar o no a la Virgen. Por eso lo ideal es hacer el examen de conciencia, evaluar la situación interior y luego ir al confesionario para pedir perdón y de esta manera, tener el corazón preparado para orar con el corazón. Luego, pedir perdón el hermano y perdonar a quien te haya podido ofender. Sin este paso no se puede orar con el corazón, las oraciones no son eficaces.

c. Orar incesantemente con las formas y recursos recomendados por la Iglesia.
La oración que la Virgen pide para este mes es una oración continua, por lo que ha dicho: "oren, oren, oren". Esta frase repetitiva que María ha utilizado muchas veces significa: tener vida de oración continua, permanente. Y hacerla con los recursos que conocemos: el rezo diario del santo rosario con el corazón, rezarlo varias veces al día por la paz, por las intenciones del Virgen; y para quienes rezan la Liturgia de las Horas, incluir en las preces de cada día la oración por la paz y por las intenciones de la Madre. Además, hay que visitar el Santísimo Sacramento para pedirle que se realice el plan de María y que se nos regale el don de la paz del mundo. También sería recomendable —como ha pedido la Virgen— formar grupos de oración por la paz, es decir, reunirse en familia y con los amigos para hacer verdaderos oasis de paz mientras se implora el don de la paz mundial, para que se realicen los planes de la Virgen. También se deben ofrecer Eucaristías por la misma intención como hacer jaculatorias y rezar varias veces al día la coronilla de la Divina Misericordia. Todo esto acompañado de los pequeños sacrificios diarios y de los ayunos a pan y agua los miércoles y viernes de cada semana. Pienso, sin embargo, que lo más importante es tomar conciencia de la situación y no defraudar a la Madre en la llamada urgente que nos hace.

2. El corazón abierto a la voluntad de Dios.
Cuando se toma la oración con seriedad, ella misma educa la afectividad del ser humano y por ende, se aprende a vivir en la voluntad de Dios; es entonces cuando nos podemos transformar en auténticos instrumentos de paz, de amor, de alegría, de esperanza. Quizá el mayor pecado de hoy consista en que el ser humano ha desplazo a Dios de su vida, del centro de su corazón y en su lugar, colocar sus intereses egoístas; y por eso tenemos los problemas que tenemos y en todas las dimensiones: en la individual, familiar, social, política, eclesial... Obsérvese que Dios no creó el ser humano para que se olvidara de Él y construyera un mundo donde Él no tiene cabida, sino para que vivir junto a Él y con Él transformar el mundo. Pero, el hombre ve a Dios hoy como un enemigo, alguien que se opone a su felicidad, a su libertad, a sus intereses. No ve a Dios como Alquien que debe amar en primer lugar, como su Amigo, que quiere ante todo su felicidad y que esa felicidad viene de Él. Pero esto no se entiende hoy, quizá, por el materialismo, el narcisismo y el pecado, como además, causado por las formas equivocadas que muchos padres educan a sus hijos, cuando no les enseña a orar y ayunar en casa, cuando dan malos ejemplos. Y es por eso que la Madre continúa apareciéndose hoy: para ayudarnos, para hacernos ver en qué estamos fallando. En efecto, Ella nos dice… "Queridos hijos, si siguen así se autodestruirán. Si me escuchan a mí se salvarán." Cómo tantas veces lo mencionó al inicio de las apariciones. Entonces, esa salvación que la Virgen habla consiste ante todo, en estar abierto a la voluntad de Dios y no poner la voluntad personal por encima de la Suya. Un ejemplo de ello es la situación en la que nos encontramos. Si María dice: "Oren, oren, oren por mis proyectos, oren por la paz…" y no encuentras el tiempo para orar, no te interesa hacerlo, puede ser un signo que no estás abierto a la voluntad de Dios, que no puedes cooperar con Él. A diario, a nosotros los sacerdotes, nos vienen personas pidiéndonos oraciones frente a las necesidades que puedan tener. Y es correcto escucharles y orar por esas intenciones, toda vez que es parte de nuestro ministerio orar por la gente. También los laicos oran unos por otros por sus necesidades. Pero cuando la Virgen es quien nos pide orar ¿cuál es nuestra respuesta? Debería ser más entregada, más profunda. Pero muchas veces es lo contrario. Entonces, hay que dejar de pensar un poco en nuestras necesidades y pensar más en las de la Virgen, en las de Dios. Y en la medida que respondamos a lo que para Dios es más urgente, seguramente la Madre y Dios mismo nos ayudarán más en las nuestras. Esto significa abrirse a la voluntad de Dios, es decir, poner sus interese en primer lugar. Por eso la conversión es la clave de todo. La gente que no se convierte no responde a las llamadas de la Virgen; quienes toman la conversión en serio responden.
Hace un par de años cuando descendía del Monte de la Cruz en Medjugorje, me encontré a un grupo de coreanos que subían de rodillas el Monte; alto 530 metros sobre el nivel del mar. Los encontré cuando estaban llegando a la cima. Les costó a algunos más de 10 horas subir de rodillas todo el Monte. Varios tenían sangre en sus rodillas. Era un grupo de unas 24 personas; a la cabeza iba un sacerdote. La mayoría eran mujeres. Cuando les pregunté del porqué hacían este sacrificio tan grande, me respondieron varios: "por la paz en Corea". Esto es un ejemplo de lo que significa: abrirse a la voluntad de Dios; ellos habían dejado sus intereses personales para ayudar a sus hermanos. Para Dios el sacrificio de ese grupo de coreanos, seguramente, tenía más valor que muchas negociaciones de paz. Ellos habían viajado desde muy lejos, y ahorrado mucho, para llegar hasta Medjugorje y orar y sacrificarse por la paz en su país. En estos momentos la Madre nos pide que hagamos algo en concreto por los demás. Nos ha dicho: "queridos hijos: oren, oren, oren, por mis proyectos de paz porque Satanás los quiere destruir". Por lo tanto, seamos generosos con María y pongamos la oración en primer lugar.

3. Comentario al mensaje de Marija Pavlovic.
El día 25 de agosto, después de la aparición en Medjugorje, la vidente Marija Pavlovic fue entrevistada en directo por el P. Livio director de Radio María Italia. He aquí el desarrollo de la entrevista.
P. Livio: Según este mensaje, al parecer, la Virgen está muy preocupada por la paz del mundo.
Marija: Si, la Virgen pide orar por sus intenciones porque Satanás quiere destruir no solamente los proyectos de Dios sino también la paz, quiere robar la paz a cada uno de nosotros. Satanás es propiamente aquello que quiere destruir, mientras que la Virgen quiere construir, quiere darnos la paz por medio de su Hijo que es la verdadera paz.
P. Livio: Según tú, ¿la Virgen hace referencia a la paz de nuestros corazones, a la paz de las familias o también a la paz del mundo, en vista que hay varios conflictos?
Marija: Cuando la Virgen dice: "oren por mis intenciones", seguramente tiene un proyecto especial: no quiere asustarnos, pero quiere decirnos que nos ama y Ella sabe bien que Satanás quiere destruirnos a nosotros y el mismo planeta donde vivimos (cfr. mensaje 25.1.91). Miremos las cosas que están sucediendo en Irak, en Siria, en Ucrania, en África y en otras partes del mundo donde hay guerra…
P. Livio: Nosotros podemos ser en el mundo instrumentos de paz, portadores y trabajadores de la paz?
Marija: Sí, en efecto, dice: "Oren, oren, oren para que Dios pueda trabajar por medio de cada uno de ustedes". Debemos hacernos instrumentos de la paz, como dice san Francisco. Así cumplimos la voluntad de Dios. Por esto dice: "Que sus corazones estén abiertos a la voluntad de Dios". Si nos abrimos a la voluntad de Dios, también en los momentos difíciles de nuestra vida, podemos ser aquellas "manos extendidas de la Virgen", y llevar con Ella paz, amor, alegría.
P. Livio: Los primeros años la Virgen les pedía de manera urgente la oración y el ayuno por la paz. Ustedes no pensaban que la guerra habría podido llegar, exactamente allí donde vivían.
Marija: Es verdad. Gracias a Dios, Medjugorje no fue tocada por la guerra, pero llegó muy cerca y hemos sentido la maldad de la guerra. Juan Pablo II decía: "¡Nunca más la guerra!". Porque la guerra no significa sólo destrucción, hambre, sed, divisiones, odio… sino que la guerra es una cosa diabólica. "¡Satanás quiere la guerra!" (Cf. Mensaje del 25.3.93). También nosotros queremos gritar con Ella, que es la Reina de la Paz: "¡nunca más la guerra!" "¡Que sea la paz en todo el mundo!" Debemos orar y ofrecer nuestras oraciones, y nuestros pequeños sacrificios, y nuestros ayunos. La Virgen ha dicho que "con la oración y el ayuno también las guerras se pueden alejar". También en la Sagrada Escritura podemos leer que ciertos espíritus malignos se pueden alejar sólo con la oración y el ayuno. La Virgen aquí en Medjugorje nos pide redescubrir el ayuno y creer en estas palabras que Ella dice. El ayuno hace bien porque nos refuerza en la fe, en el carácter; para que nosotros nos hagamos aquel: "Sí, sí; no, no", como dice Jesús… Yo creo profundamente que la Virgen cuenta con nosotros y dice: ustedes pídanle al Señor, llamen a la puerta del Señor con la oración, con el ayuno, con las renuncias y Él les responderá, les dirá que sí.
P. Livio: Diremos a los radioescuchas de esta noche, que tomen en la mano la corona del rosario y personalmente, en familia y en las parroquias, comencemos verdaderamente a hacer una cruzada por la paz.
Marija: Sí, confiemos en Ella y, que a través de su Corazón Inmaculado, [también] en Jesús: pidamos este don de la paz.
P. Livio: El 17 de agosto Iván en Italia, en Vicenza, ha recibido un mensaje con esta frase: "oren por mi amadísimo santo Padre, por su misión de paz…"
Marija: Sí, el Papa Francisco es el hombre de la verdad, sencillo y valiente, es un hombre de Dios que cree en el poder de la oración. Y nosotros junto a Él, con la Virgen, con todos los Santos, los Ángeles, con todo el Cielo, pidamos esta gracia.
Al final, Marija ha rezado el "Magníficat" y el "Gloria" y el P. Livio concluyó con la bendición.

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 2 de agosto de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"¡Queridos hijos! La razón por la cual estoy entre ustedes, mi misión, es ayudarlos a que venza el Bien, aunque a ustedes ahora eso no les parece posible. Sé que muchas cosas no las comprenden, como tampoco yo comprendía todo, todo lo que mi Hijo me enseñaba mientras crecía junto a mí, pero yo creí en Él y lo seguí. Eso mismo les pido a ustedes, que crean en mí y que me sigan. Pero, hijos míos, seguirme a mí significa amar a mi Hijo por encima de todo, amarlo en cada ser humano, sin distinción. Para que puedan hacerlo, los invito nuevamente a la renuncia, a la oración y al ayuno. Los invito a que la vida de su alma sea la Eucaristía. Los invito a ser mis apóstoles de luz, que en el mundo difundirán el amor y la misericordia. Hijos míos, su vida es sólo un abrir y cerrar de ojos hacia la vida eterna. Y cuando ustedes lleguen ante mi Hijo, Él verá en sus corazones cuánto amor han tenido. Para que puedan difundir de la mejor manera el amor, yo le pido a mi Hijo que, a través del amor, les conceda la unión por medio de Él, la unidad entre ustedes, la unidad entre ustedes y sus pastores. Mi Hijo siempre se dona de nuevo por medio de ellos y renueva vuestra alma. Eso no lo olviden. ¡Les doy las gracias!"

1. La Misión de María por medio de Medjugorje.

El día 2 de cada mes la Virgen tiene una cita con nosotros y nosotros con Ella para orar "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones". Esta cita es invariable, mientras que la cita del día 25 tiene como fin: orar especialmente por la paz y la conversión de las almas. Ambos días, pues, son importantes. En el mensaje de este 2 de mes, la Madre hace referencia a algo muy importante: habla de Su Misión por medio de las apariciones de Medjugorje. Aunque otras veces lo ha subrayado, nuevamente nos lo recuerda. En estos momentos que hay guerras y amenazas de guerra en varios países, particularmente en Gaza e Israel, en Irak, Siria, etc. Y así como nosotros estamos preocupados por la paz, la Virgen también lo está; como también está preocupada por las guerras de la incredulidad que hay en el mundo y que son la fuente de las demás. Entonces, las apariciones de María son una ayuda del Cielo frente a los males del mundo de hoy. Son una ayuda del Cielo. Y cuanto la Madre espera realizar se resume en el Bien de la humanidad. Nuevamente habría que afirmar: que la Virgen no viene hacer turismo a la tierra, sino ayudarnos para que triunfe el Bien; porque en medio de tanto dolor y sufrimiento del mundo, la Madre nos dice cómo podemos ayudarla y cómo podemos ayudarnos a nosotros mismos.

También en el mensaje la Madre menciona algo significativo: "Aunque a ustedes ahora eso no les parece posible. Sé que muchas cosas no las comprenden, como tampoco yo comprendía todo, todo lo que mi Hijo me enseñaba mientras crecía junto a mí, pero yo creí en Él y lo seguí. Eso mismo les pido a ustedes, que crean en mí y que me sigan." Esta expresión obedece a la incertidumbre de muchos, que, de cara a tanto mal que existe hoy en el mundo, piensan que no es posible el triunfo del Bien. Obsérvese que la Madre, por el contrario es optimista y espera que, del mismo modo, lo sean sus hijos: que se venza el derrotismo al que nos pueda conducir la razón o el control de los medios masivos de comunicación que por lo común hacen más énfasis en lo negativo que lo positivo.
Menciona también algo bello: "Sé que muchas cosas no las comprenden, como tampoco yo comprendía todo, todo lo que mi Hijo me enseñaba mientras crecía junto a mí, pero yo creí en Él y lo seguí." Es una manera de decirnos, "aunque todo les parezca oscuro, sin salida, abandónense en Mí y crean". Y enfatiza que Ella, aunque no comprendía "todo" lo que Su Hijo le enseñaba, creyó en Él. Adviértase, que en los últimos mensajes del 2 de cada mes, la Madre está haciendo referencia a Su vida en la tierra. Sabemos que al inicio de las apariciones la Virgen María relató su vida a los seis videntes −desde Su nacimiento hasta Su Asunción a los Cielos−, y de una manera particular, a Vicka le narró más detalles y le pidió que lo escribiera todo. De manera que Vicka llegó a escribir escribió tres cuadernos que contienen la vida de la Virgen y que a Su indicación serán publicados. ¡Quizá, nos encontramos cerca de ese día! Pero lo más importante del mensaje no es lo que no sabemos de la vida de la Virgen en la tierra, sino lo que ya sabemos: que Ella sin comprender todo lo que Jesús le enseñaba mientras crecía a Su lado, le creyó y le siguió. Y del mismo modo debemos proceder ahora nosotros con la Madre: creer y seguirla.

2. Para amar a Jesús: renuncia, oración y ayuno.

La segunda parte del mensaje nos recuerda como podemos ayudar a la Virgen en Su Proyecto que trae para el mundo y que se resume en: amar a Jesús, ponerlo en el centro de la vida, y amar al prójimo. Nuevamente nos recuerda que el mejor medio es lo que muchos no quieren hacer: renunciar, orar y ayunar. La renuncia que la Madre pide es un ejercicio continuo contra el pecado personal y el pecado del mundo. La Madre nos recuerda que estamos en un combate espiritual que sólo se puede vencer, cuando se aprende a renunciar a lo que gusta por amor. Podríamos decir, entonces, que hay dos formas de renuncias: las renuncias que llevan al Bien y las renuncias que inducen al mal. Si una persona fuma, bebe alcohol, vive en adulterio, vive con rencor en su corazón y renuncia a eso, triunfa el Bien. Pero si una persona renuncia a la Misa los domingos, renuncia rezar el rosario, renuncia a perdonar, renuncia a la fe, se daña a sí mismo y daña a los demás. Entonces, triunfa el mal. María no nos pide ese tipo de renuncias sino a las renuencias que conllevan al Bien, a la paz y al amor. Por eso no se trata de renunciar por renunciar, sino de hacer renuncias que conducen al Bien: renunciar al pecado, sobre todo. Un día dijo la Virgen: "existe un ayuno superior al ayuno a pan y agua de los miércoles y los viernes. Incluso, del ayuno total sin pan ni agua, que es el ayuno del pecado". Una persona que haya vencido el pecado, que deje de vivir en pecado mortal, para siempre, puede ir al Cielo de inmediato a la hora de morir, pero una persona que ayuna a pan y agua dos veces a la semana, viviendo en pecado mortal, no podrá salvarse, de no abandonar el pecado. Entonces, la renuncia al pecado, a cuanto ofende a Dios, es más importante que ayunar; inclusive es más importante que la misma oración. Por eso en el mensaje de este mes, la Madre habla primero de la renuncia, luego de la oración y al final, del ayuno. El mayor mal del ser humano y del mundo, es siempre el pecado. Pero puede haber un mal mayor: no cambiar jamás el corazón, no dejar el pecado, cuando se vive como los fariseos del evangelio, que "cuelan el mosquito pero se tragan el camello", decía Jesús. Eso significa: muchos pasan viendo el pecado de los demás y no hacen nada por cambiar los personales. Entonces, la renuncia es clave. Por eso San Ignacio de Loyola aconsejaba examina tres veces al día las acciones personales −el examen de conciencia−, para vencerse a sí mismo.
También la Madre nos ha enseñado a orar, Ella pide cada día un mínimo de tres horas de oración. Y esto no es nada para cuanto la gente pasa hoy en el ordenador, el móvil, la televisión, el deporte… Por lo que, para poder cumplir con esas tres horas de oración, primero hay que disciplinarse. Todo comienza con la disciplina a fin de no perder el tiempo en tonterías. Jesús nunca perdió el tiempo en bobadas, por el contrario: oraba, predicaba a las multitudes o privadamente a sus discípulos, o bien, se desplazaba de un lugar a otro para llevar la Palabra de Dios. También atendía a los enfermos y los pobres. Nosotros no somos Jesús y jamás viviremos como Él y tampoco Él espera que lo seamos. Sin embargo, el ejemplo es válido en cuanto nos enseña cómo Jesús aprovechaba su tiempo. Pero la gente de hoy no sigue ese ejemplo y se quejan que no tienen tiempo para orar. Pero la verdad es que el tiempo existe de sobra. Un día dijo la Virgen: "yo sé que todos ustedes pueden orar hasta cuatro oras diarias si se lo proponen, porque apenas es una sexta parte del día". Entonces, la Virgen sabe de matemáticas y de disciplina y a Ella no la podemos engañar diciéndole: "Madre: Yo no tengo tiempo para orar". La verdad es que el tiempo para orar existe: son 24 horas cada día, 7 días a la semana, 30 días al mes, 365 días al año. ¡Hay tiempo de sobra!
Otro tanto nos aconseja la Virgen sobre el ayuno. Ayunar es siempre una decisión por un Bien; superior al de la comida cuando se hace por amor. Se puede renunciar a la comida por depresión, ansiedad, anorexia, enfermedad, para cuidar la figura o la salud, por falta de dinero o de víveres. Pero otra razón por la que se puede renunciar a la comida, es cuando se piensa en la santidad: en renunciar a las pasiones desordenadas, a la ira, al rencor, a la lujuria, a la soberbia… y cuando se piensa en los demás, en la paz, en la conversión de las almas. Y por esto último, también Jesús y María ayunaron; y otro tanto hicieron los santos: es el ayuno que agrada a Dios; cuando está de por medio el sacrificio del amor.

Ayunar entonces, no es cuidar la figura, pasar hambre… es ante todo solidaridad con la Madre, es ponerse de parte del Bien, de Dios. Es otra manera de manifestarle nuestro amor. Y la Madre ha dicho que la mejor manera de hacerlo es comiendo pan y agua los miércoles y los viernes de cada mes, siempre y cuando no coincidan en solemnidades, cumpleaños, celebraciones especiales de familia… En esos casos se cambian los días.

3. Hacerse Eucaristía viviente.

La tercera parte del mensaje habla del apostolado de la luz, del amor, de la misericordia, en suma: que el alma sea Eucaristía, porque todo apostolado se nutre de Ella y tiende a Ella. Pero además, la Eucaristía es la representación de todo apostolado, más aún, es el apostolado viviente y permanente de Jesús entre nosotros. Sin la Eucaristía no se comprende nada. Entonces, la Eucaristía es la escuela permanente de la vida del cristiano. Por eso cuando vamos a Misa, debemos ir con el corazón abierto de par en par: como María recibía las palabras de Jesús, aún cuando no las comprendía. Las palabras que Jesús le dirigía a María y a San José en Nazaret, jamás cayeron en saco roto. Sus corazones fueron tierra fértil donde Dios se complació y fueron el ejemplo para todo creyente.

También demos adorar a Jesús Eucaristía. Toda oración que hagamos es importante, si se siguen las recomendaciones de la Iglesia, porque la meditación oriental, el yoga, por ejemplo, no son oraciones. Las oraciones cristianas son: el rosario, la Liturgia de las Horas, la Lectio Divina, la oración del corazón, las jaculatorias aprobadas por la Iglesia… pero siempre, el mejor lugar para orar es delante de Jesús sacramentado. Por eso no hay que descuidar esta expresión y forma de oración. La adoración eucarística frecuente, también es escuela de vida cristiana. Hay que pasar a la semana más horas delante de Jesús eucaristía que delante del televisor. Los padres de familia deben llevar a sus hijos desde pequeños a la adoración y enseñarles, que allí está Jesús vivo y quiere ser adorado por el Bien en nosotros.

4. Apostolado de la unidad.

En la última parte del mensaje, la Madre hace referencia al apostolado de la unidad: unión de nosotros con Jesús, entre nosotros, y la unión de nosotros con nuestros pastores. Tarea fundamental, porque, −da dolor decirlo pero es verdad−: hay mucha desunión en la Iglesia, inclusive entre aquellos que trabajan por el apostolado de Medjugorje o entre los apostolados marianos. También divisiones en las parroquias y comunidades: entre los fieles y sus pastores. Divisiones entre los cristianos: católicos con católicos y católicos con cristianos de otras denominaciones. Por lo que la Madre, como lo ha hecho otras veces, nos llama a la reflexión y a la unidad. Y para cooperar con este apostolado, en primer lugar, hay que ser humilde, toda vez que sin humildad no se puede trabajar por lo que nos une. Además, para trabajar por la unidad hay que reconocer los propios errores, pedir perdón y buscar la reconciliación. Si cada quien se mantiene en su posición jamás se logrará la unidad que quiere María. Da dolor presenciar cómo cada día más se desgarran las "vestiduras sin costuras de Jesús" por el orgullo del ser humano. Entonces, no basta orar, ir a Misa, confesarse, ayunar… también hay que luchar por aquello que a veces más cuesta: la unidad y el amor, ser uno es Cristo. Para esto el diálogo y la convivencia son importantes, pero sobre todo, decidirse por el amor, decidirse por el perdón y la humildad.

Al final la Madre dice: "Mi Hijo siempre se dona de nuevo por medio de ellos y renueva vuestra alma. Eso no lo olviden". Es decir, "mi Hijo es siempre el mejor ejemplo para ustedes, ayer se entregó por ustedes y hoy se sigue entregando por ustedes en la Eucaristía". Como si dijera: "cada vez que asisten a Misa y ven lo que ocurre en el altar, renueven su compromiso de amor, como sus pastores. Vivan unidos a ellos, auque tengan sus defectos y diferencias con ellos: ámenlos y no se distancien de ellos"

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"¡Queridos hijos! Ustedes no son conscientes de las gracias que viven en este tiempo, en que el Altísimo les da señales para que se abran y se conviertan. Regresen a Dios y a la oración, y que en sus corazones, familias y comunidades reine la oración, para que el Espíritu Santo los guíe y los anime a estar cada día más abiertos a la voluntad de Dios y a Su plan para cada uno de ustedes. Yo estoy con ustedes, y con los santos y los ángeles intercedo por ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado."

El mensaje de este 25, como los demás, es un eslabón de una hermosa cadena de amor que construye la Santísima Virgen María en Medjugorje. Por tanto, todos los mensajes son importantes. No hay uno más importante que otro, porque todos se originan en la misma Fuente: el Corazón Inmaculado de la Madre de Dios. Por consiguiente, se deben recibir estos mensajes del mismo modo como nos llegan a nosotros: con amor.

En el mensaje de este 25 de mes la Madre dice: "¡Queridos hijos! Ustedes no son conscientes de las gracias que viven en este tiempo, en que el Altísimo les da señales para que se abran y se conviertan" Esta primera parte del mensaje no es para todos, y lo que sigue, tampoco, toda vez que hay muchos, que a nivel mundial, han comprendido las "señales" que Dios da en estos tiempos, y que invitan a sus hijos a la conversión. Pero la Madre, en esta ocasión, no habla de ellos, sino de quienes aún, pese a tantos "signos", insisten en tener cerrado el corazón. ¡Este es el meollo de la situación! Por lo que se puede afirmar las dos dimensiones del mensaje de este mes: una imperativa para quienes mantienen cerrado el corazón y otra exhortativa para aquellos fieles que han comprendido los "signos" especiales que Dios da —y que invitan a la conversión—, y que por lo mismo, deben trabajar por la conversión de los demás. Entonces, cada quien debe preguntarse en qué grupo está, y así decidir cómo responder. Ahora, hablemos del primer grupo: quienes no comprenden las "señales" que invitan a la conversión.

Desde que Dios eligió a Israel como Su pueblo —pero también antes y después, de muchas maneras a los demás pueblos de la tierra en sus propias culturas— no ha dejado de manifestar "señales" que invitan a la conversión. El problema no consiste es que Él no envía "señales", sino que los pueblos no las reconocen. Se podría afirmar, fundamentalmente, que hay dos tipos de "señales": las que provienen de Dios y las que provienen del ser humano. También se podría pensar en una tercera clase: las que provienen del Maligno. Entonces, el problema no consiste en que no haya "señales" divinas, sino que el ser humano no las reconoce e interpreta sabiamente; las "señales" que lo salvan, que lo iluminan por el camino del bien, del amor, de la paz, de la alegría. ¿Cuáles "señales" vienen de Dios que invitan a la conversión en estos tiempos? Se responde: las que han estado por dos mil años, en primer lugar: los sacramentos, luego el Magisterio, la Biblia, el testimonio de los Santos, los milagros y en forma más extraordinaria: las apariciones de la Madre de Dios. Y sobre esta "señal", Ella misma se ha referido muchas veces en Medjugorje, por lo que se puede pensar que también en este mensaje alude a eso.

En cierta ocasión René Laurentin, famoso mariólogo reconocido, comentó sobre Medjugorje: "aquí hay más "señales" de autenticidad de las que hubo en su tiempo en Lourdes y en Fátima. Sin embargo, muchos no las reconocen, no las aceptan. No podemos juzgar la manera de pensar de cada uno, pero no deja de ser curioso preguntarse: ¿porqué muchos no son conscientes de este gracia? La respuesta quedará en el misterio, porque sobre Medjugorje hay más pruebas a favor de la autenticidad de las que pueden existir en contra. Sin embargo, la Madre desea que, no sólo frente a Medjugorje, sino también frente a las demás "señales" que Dios da, los fieles se abran y se conviertan. Y en esto podemos ayudar quienes creemos en esas "señales" de Dios. Primero: con nuestras oraciones más que con nuestras palabras. Segundo: con nuestro ejemplo, más que con nuestras acciones. Ejemplo significa: ejercicio de la virtud en general: del amor, de la humildad, de la generosidad, de la prudencia, de las prácticas de piedad con el corazón…

También la Madre dice: "Regresen a Dios y a la oración, y que en sus corazones, familias y comunidades reine la oración, para que el Espíritu Santo los guíe y los anime a estar cada día más abiertos a la voluntad de Dios y a Su plan para cada uno de ustedes." Cómo se ha firmado, en el mensaje de este mes, la Madre no aparece tan preocupada por quienes viven sus mensajes sino por aquellos que no se abren a los "signos" que Dios da, y a estos los invita a "regresar a Dios y a la oración". Ahora bien, esta segunda parte del mensaje es clave, porque también ayuda a quienes se consideran verdaderos creyentes: quienes, según el mensaje, están con Dios y saben orar, quienes en sus corazones reina la oración; a quienes el Espíritu Santo los guía y los anima a buscar ante todo, la voluntad de Dios. Es lo que la Madre ha dicho. Quien vive de esta manera no tiene problemas, está bien espiritualmente, habría que felicitarlo y animarlo a perseverar. Pero el inconveniente lo tienen, seguramente, la inmensa mayoría: quienes viven una vida frívola, sin Dios. Por lo que se repite: hay que orar por ellos y saber darles buen ejemplo. Pero consideremos lo que la Madre espera y que se puede resumir en dos cosas: 1. Vida unión con Dios por medio de la oración con el corazón: para que el Espíritu Santo sea el animador continuo. 2. Vivir en la voluntad de Dios de manera que Su plan se realice en la vida personal de sus hijos.

En realidad, estas dos tareas no son difíciles de cumplir y resumen el proyecto la que Virgen trae. Sin embrago la realidad es otra: que la gente no se abre a este plan. Parece que el hombre cada vez más prescinde de Dios para todo, no le interesa contar con Él para sus proyectos. Quizá se pueda firmar que uno de los rasgos característicos de la personalidad común del ser humano contemporáneo es el narcicismo y por ende, el rechazo a Dios. Prevalece la cultura del placer, del dinero, del materialismo, de la tecnología. Por lo que la Madre advierte que el problema de todo consiste en el rechazo a Dios. Y de esta manera no encontrará la felicidad. Por eso Ella habla, por eso aparece, por eso tantos "signos" Dios da.

La tercera parte del mensaje es una pieza fundamental para vencer el egoísmo contemporáneo que cierra la puerta del corazón a Dios: "Yo estoy con ustedes, y con los santos y los ángeles intercedo por ustedes". Esto significa: que todos contamos con una Madre para vencer el distanciamiento del corazón a Dios. Quizá la mayoría de los que hoy creemos en Dios hemos recordado que en el proceso de fe, comenzó con la madre. Por lo común, ella es quien primero habla de Dios a su hijo, quien primero le enseña a rezar, quien primero lo lleva a la iglesia, quien primero piensa en el bautismo, quien primero piensa en los padrinos, quien luego se preocupa que su hijo desarrolle la virtud, que conozca y asimile la Palabra de Dios. Es ella quien más disfruta cuando el niño hace la Primera Comunión, la Confirmación…Entonces, en el proceso de la fe, la Madre desempeña un rol importantísimo, y lo mismo ocurre en estos tiempos de enfriamiento por medio de la intercesión de María: Ella nos habla cada mes, Ella como Madre nos inspira, Ella nos transmite como Madre su calor maternal, su cercanía, su amor… Porque en nuestras vidas, como seres humanos, la educación moral y de la fe, comenzó con una madre. Recuérdese que la madre nos brindó el primer amor en el vientre, después en los brazos mientras nos lactaba; nos enseñó hablar, a dar los primeros pasos, a rezar… Esta es la psicología del ser humano: está vinculada fuertemente hacia la figura materna. Lo que también explica porqué ahora, en medio de la inmensa enfermedad espiritual que sufre el mundo, Dios envía a nuestra Madre. Por lo habría que abrirle el corazón y acogerla como primero como Madre. Pero también en este mensaje dice algo bello: "Yo estoy con ustedes, y con los santos y los ángeles intercedo por ustedes".

A lo largo de la vida del ser humano, en los momentos más difíciles, a demás de la figura de la madre y de padre, hay otra figura que le ayuda a resolver los problemas y a confrontarlos con paciencia: la de los amigos. Y para nosotros los cristianos, esos son los santos y los ángeles: amigos nuestros. No son nuestros jueces, sino amigos. Podemos contar con ellos para todo, pero sobre todo: para vivir en la voluntad de Dios. En el mensaje de este mes la Madre ha vuelto sobre el tema de la comunión de bienes espirituales entre el Cielo y la tierra. Entonces, por medio de este mensaje podemos recurrir con confianza a la mediación de los santos y ángeles: rezarle, esperar su ayuda y confiar en su intercesión.

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 2 de junio de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

«Queridos hijos, los llamo a todos y los acepto como mis hijos. Oro para que ustedes me acepten y me amen como Madre. Los he unido a todos ustedes en mi Corazón, he descendido entre ustedes y los bendigo. Sé que ustedes desean de mí consuelo y esperanza, porque los amo e intercedo por ustedes. Yo les pido a ustedes que se unan conmigo en mi Hijo y sean mis apóstoles. Para que puedan hacerlo, los invito de nuevo a amar. No hay amor sin oración —no hay oración sin perdón, porque el amor es oración —, el perdón es amor. Hijos míos, Dios los ha creado para amar, amen para poder perdonar. Cada oración que proviene del amor los une a mi Hijo y al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo los ilumina y los hace mis apóstoles, apóstoles que todo lo que harán, lo harán en nombre del Señor. Ellos orarán con obras y no sólo con palabras, porque aman a mi Hijo y comprenden el camino de la verdad que conduce a la vida eterna. Oren por sus pastores, para que puedan siempre guiarlos con un corazón puro por el camino de la verdad y del amor, por el camino de mi Hijo. ¡Les doy las gracias!»

Recuérdese que el mensaje del 2 de cada mes, la Virgen lo da, particularmente, para los peregrinos que se encuentran en la aparición en Medjugorje, y para los fieles que, junto a Ella, oran cada 2 de mes por «quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones.»

En la primera parte del mensaje la Madre habla de su relación estrecha con sus hijos: «Los llamo, los acepto… Los he unido a todos en mi Corazón, he descendido entre ustedes y los bendigo. Sé que ustedes desean mí consuelo y esperanza, porque los amo e intercedo por ustedes». Quizá en ningún otro mensaje había sido tan explícita sobre esta relación. Pero esa relación, lamentablemente, muchos hijos no la entienden y por eso la debe recordar. Luego, estas primeras frases son para meditarlas en silencio y discernir por qué dice una cosa tal, toda vez que en la vida práctica de cada día, en muchos cristianos, ocurre otra cosa con la Virgen: no escuchan su voz, no la aceptan, no aprenden a caminar con Ella… De hecho, mucha gente experimenta y busca con frecuencia el amor de una pareja, de los padres, de los hijos, de los amigos... sin embargo, no experimentan y buscan con el mismo interés el amor de María. No es que el amor de María deba ser el primero, porque el primero es el de Dios, pero recuérdese que si no experimentan el de Dios, tampoco experimentarán el de Su Madre. Todo en su lugar. Primero amar a la Santísima Trinidad, luego a la Virgen y luego a la familia.

La Virgen cuando habla con estas palabras es con el afán de ayudar a sus hijos. Sin embargo, la realidad es que muchos no quieren recibir su ayuda, o bien no la buscan como se debe y por eso la Madre debe hablar con propiedad: «Los llamo, los acepto… Los he unido a todos en mi Corazón, he descendido entre ustedes y los bendigo. Sé que ustedes desean mí consuelo y esperanza, porque los amo e intercedo por ustedes». A continuación viene la exhortación del mensaje, la nueva llamada a sus hijos: «Yo les pido a ustedes que se unan conmigo en mi Hijo y sean mis apóstoles» y a nuestro juicio es la frase corazón del mensaje; es decir: María pide a sus hijos, esta vez, que se unan a Ella en Su Hijo y que sean sus apóstoles. Pienso que lo primero para unirse a María, con Jesús, es aceptarla a Ella como Madre y Educadora. Todo comienza con este acto de la voluntad, que traducido sería también: abrirle el corazón y aprender a caminar con Ella. Pudiera servir, para quien no lo ha hecho aún, hacer la consagración que propone san Luis María Grignion de Montfort en el Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María. Sin embargo, el "sí" a la Virgen hay que hacerlo todos los días, como efectivamente lo hacía San Juan Pablo II: "totus tuus". También es importante rezar cada día, con el corazón, el santo rosario, toda vez que por medio de él la Madre sabe guiar a sus hijos. El rosario es una dulce cadena de amor que nos une a María. Sin el rosario es imposible vivir unido a Ella. Por otro lado, hay que tener presente, que por medio del rezo frecuente del santo rosario también nos unimos a Jesús, quien es el centro de las meditaciones mientras se rezan las avemarías. Recuérdese que el rosario es, fundamentalmente, una oración cristológica. También es importante meditar cada día los mensajes que la Madre da. Cuando una persona está enamorada de otra, siente en su corazón la necesidad de escucharla, de recibir sus palabras; siente que sus palabras, en cierta manera, llenan su corazón. Lo mismo debe ocurrir con los mensajes de la Virgen cada mes: debemos sentir que forman parte de nuestra vida cotidiana, que por medio de ellos la Madre llena nuestro corazón, nos alimenta.

También en el mensaje la Virgen ha dicho: "Sean mis apóstoles". Esto ¿qué quiere decir? No se trata de salir y decir por todas partes: "la Virgen aparece en Medjugorje". No, sería un gravísimo error. Más bien es lo contrario: hacer más silencio, aprender a callar para que sea Dios quien hable al corazón de los demás. Hoy la gente habla mucho, generalmente más de lo que debe y por eso se meten en problemas. Por el contrario, hay que aprender a callar y hablar sólo en los momentos oportunos. Y esperar que la Madre y Jesús digan cuando. Entonces, ser apóstoles de la Virgen también significa callar, para que Ella hable por nuestros labios y no nuestra humanidad pecadora. El apóstol es la persona del silencio, como san José, como María en el evangelio, y como el mismo Jesús que poco habló; sólo en momentos oportunos, a tal punto, que en 33 años de su vida, los evangelios recogen casi las mismas palabras.

También ser apóstol de la Virgen significa optar por la santidad. Una palabra que hoy muchos no quieren oír y no les interesa. Recuérdese que el verdadero apóstol es el santo. Para ser apóstol no basta ser llamado personalmente por Jesús y la Virgen. No. Allí tenemos el caso de Judas. Judas fue llamado por Jesús, vio sus milagros, estuvo a su lado, escuchó sus catequesis, sin embargo no fue santo. Estar con Jesús, conocer sus palabras, ver sus milagros no es sinónimo de santidad o de apostolado. Tampoco quien trabaja mucho por Él. Los mayores escándalos de la Iglesia vienen del activismo de los consagrados. Gente que trabajó mucho y al final escandalizaron la Iglesia. Lo mimo puede ocurrir con Medjugorje: gente que trabaja mucho pero sin adelantar en la virtud, sin poner en práctica lo que la Madre pide. Ser apóstol de la Virgen significa: tomar la santidad en serio, como vocación, como opción preferencia en la vida. Recuérdese que la Virgen no viene a ser turismo a la tierra; para Ella no es necesario aparecerse para saber lo que pasa aquí abajo. No. Ella sabe todo y por eso habla como habla, dice lo que debemos hacer. El apóstol de la Virgen es quien toma la santidad de su vida en serio. Eso es lo más importante. Por eso dice María Para que puedan ser apóstoles, «los invito de nuevo a amar. No hay amor sin oración —no hay oración sin perdón, porque el amor es oración —, el perdón es amor. Hijos míos, Dios los ha creado para amar, amen para poder perdonar. Cada oración que proviene del amor los une a mi Hijo y al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo los ilumina y los hace mis apóstoles, apóstoles que todo lo que harán, lo harán en nombre del Señor.»

Obsérvese detenidamente el mensaje: lo fundamental del apostolado es el amor y el amor es la santidad; el más virtuoso en la Iglesia es quien más ama. Por tanto, la Madre, una vez más, subraya que lo fundamental de Su apostolado no son palabras sino vida de amor, que es la santidad. Algo que parece que muchos hijos descuidan, no le dan la importancia que tiene. En este momento muchos están más pendiente del futbol que de su propia santidad. Es un error dejarse manipular por el consumismo. Los hijos de María no pueden caer en este error. Efectivamente la Madre no ha dicho "vean los partidos" sino "los invito de nuevo a amar y no hay amor sin oración…". Entonces, estos días, que preceden el Aniversario 33, son para reciclar la llamada al apostolado Mariano que consiste, esencialmente, en el amor, la oración y el perdón.

La Madre ha dicho: «Hijos míos, Dios los ha creado para amar, amen para poder perdonar. Cada oración que proviene del amor los une a mi Hijo y al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo los ilumina y los hace mis apóstoles, apóstoles que todo lo que harán, lo harán en nombre del Señor.» Muchos se distancian —hay que advertirlo— de la espiritualidad de Medjugorje porque, en lugar de escuchar a la Madre se dejan conducir por el orgullo, les cuesta cada vez más perdonar y de esta manera, les cuesta también orar con el corazón. En este mensaje la Virgen da una pista significativa sobre la oración con el corazón. Ha dicho: «Cada oración que proviene del amor los une a mi Hijo y al Espíritu Santo, y el Espíritu Santo los ilumina y los hace mis apóstoles, apóstoles que todo lo que harán, lo harán en nombre del Señor.» Orar con el corazón, significa entonces, orar con amor, y sin perdón no puede haber amor; no se puede orar con el corazón cuando no se perdona, cuando no se ama. En suma, el apóstol de María no es quien está más actualizado con lo que ocurre en Medjugorje o quien más viaja a la tierra bendita de María, sino quien más ama, quien más perdona, y, en conclusión, quien más adelanta en la virtud. El apóstol de María es aquel que tiene más amor en su corazón, y no quien más habla o más dinero tiene o más ha estudiado, o más obra realiza. María dice: «Ellos orarán con obras y no sólo con palabras, porque aman a mi Hijo y comprenden el camino de la verdad que conduce a la vida eterna.»

También en el mensaje —como se ha hecho habitual—, la Madre pide de nuevo por los pastores de la Iglesia: «Oren por sus pastores, para que puedan siempre guiarlos con un corazón puro por el camino de la verdad y del amor, por el camino de mi Hijo.» Por consiguiente, cada vez que se rece el rosario, en la Liturgia de la Horas, en la adoración al Santísimo, en el grupo de oración… hay que poner delante de la Santísima Trinidad a los Pastores de la Iglesia. Diría aún más, que el día 2 de cada más, hay que tener presente también esta intención. Recuérdese que la vida de los pastores de la Iglesia va acompañada de nuestras oraciones y sacrificios y la Madre presenta en el mensaje la finalidad de estas oraciones: para que ellos puedan guiar a los fieles con un corazón puro por el camino de la verdad de Jesucristo.

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 2 de abril de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"Queridos hijos, con amor materno deseo ayudarlos para que su vida de oración y penitencia sea un verdadero intento de acercamiento a mi Hijo y a Su luz divina; para que sepan como separarse del pecado. Cada oración, cada Misa y cada ayuno son un intento de acercamiento a mi Hijo, una remembranza de Su gloria y un refugio del pecado, son el camino hacia una nueva unión del buen Padre con sus hijos. Por lo tanto, queridos hijos míos, con los corazones colmados de amor, invoquen el nombre del Padre Celestial para que los ilumine con el Espíritu Santo. Por medio del Espíritu Santo, se convertirán en fuente del amor de Dios. De esa fuente beberán todos aquellos que no conocen a mi Hijo, todos los sedientos del amor y de la paz de mi Hijo. ¡Les agradezco! Oren por sus pastores. Yo oro por ellos y deseo que ellos sientan siempre la bendición de mis manos maternas y el apoyo de mi Corazón materno."

1. Ayuda materna de María para la santidad de sus hijos

La Iglesia católica vive momentos de especial bendición por medio de la presencia prolongada de la santísima Virgen María Reina de la Paz en Medjugorje, manifestación que es obra del mismo Dios y que tiene como fin: renovar espiritualmente el mundo y la Iglesia, mientras que se forjan caminos de paz. Recuérdese además, que Dios y Su Madre desean que los cristianos —y personas de buena voluntad—, acojan este Signo portentoso de la «Mujer vestida de Sol» que viene aplastar la cabeza infernal del enemigo por excelencia de los designios de Dios. El Cielo se ha vuelto abrir al inicio de este mes de abril, mes de la Pascua de Cristo, y nos ha hablado: «Queridos hijos, con amor materno deseo ayudarlos para que su vida de oración y penitencia sea un verdadero intento de acercamiento a mi Hijo y a Su luz divina; para que sepan como separarse del pecado». Estas palabras no se pueden escuchar como quien oye una noticia en televisión o como se escucha la voz de un amigo o de algún familiar. Imposible. Hay que escucharlas y acogerlas con el corazón en la mano y considerar, que la ayuda materna que María proporciona para alcanzar la santidad es perentoria. Recuérdese que la Madre no viene hacer turismo a la tierra, ni está cansada de vivir en el Cielo. Por el contrario, está con nosotros para ayudarnos, porque nos ama y sabe del peligro en que se encuentran sus hijos. El peligro existe cuando se vive en el pecado. Por ejemplo, es sabido que se ha extraviado un avión y que podría tomar años dar con su paradero; sólo Dios sabe lo que ha sucedido con la aeronave. Pero también, algo parecido ocurre con las almas, que es peor que el extravío de un avión: cada día muchos mueren sin haber conocido a Dios, sin haber recibido el perdón de sus pecados, sin embargo, a ningún medio informativo le preocupa; sólo a Dios y a Su Madre. Es por eso que la Virgen se aparece, por eso viene a la tierra cada día, porque a Ella le preocupa que se pierdan las almas. Por eso nos indica —con sus palabras cargadas de amor—, cuál es camino de la salvación: sólo Jesús. También la Madre ha dicho como se llega a Él: con la oración y con la penitencia. Esas palabras no se escuchan en la televisión, o en las redes sociales que están encadenando a la humanidad. Esas palabras vienen del Cielo e indican la senda correcta para enfrentar al materialismo y el hedonismo en que ha caído la humanidad. Considérese además, que esta recomendación de la Madre nos viene en el momento más oportuno: mientras nos acercamos gradualmente a la Semana Grande, a la Semana del Amor, a la Semana de la Salvación.

2. Las herramientas de la santidad.

La Madre ha dicho también: «Cada oración, cada Misa y cada ayuno son un intento de acercamiento a mi Hijo, una remembranza de Su gloria y un refugio del pecado, son el camino hacia una nueva unión del buen Padre con sus hijos» Desde que comenzaron las apariciones de la Virgen estas palabras resuenan en el oído de millones de fieles, son una vía segura para la transformación interior y para el acercamiento a Dios. Pero la Madre las vuelve a repetir ahora porque muchos se desaniman, se cansan, se distraen en las propuestas del mundo y se dejan de observar. Otras almas, por el contrario, descubren recientemente el Mensaje de Medjugorje y por tanto, todos debemos estar al corriente de las principales herramientas para vencer el pecado, para acercarse a Dios y colmar el corazón del Espíritu Santo. Esas herramientas son: la oración, la Misa frecuente y el ayuno.
En relación a la oración, la Madre ha pedido que se rece el santo rosario cada día, al menos tres partes. También ha pedido el grupo de oración familiar y el grupo de oración vecinal, la adoración al Santísimo, el Vía Crucis, la meditación diaria de la Santa Biblia. Además ha hablado del recogimiento interior en silencio delante de Dios. Ha dicho que los sacerdotes que rezan la Liturgia de las Horas, deben dar espacio también al santo rosario y formar en sus parroquias grupos de oración. Ella ha dicho: «todos pueden —si se lo proponen— orar hasta 4 horas diarias, porque apenas es una sexta parte del día». A muchos esto les parecerá extraño y hasta pude sonar exagerado. Sin embargo, a nadie le es exagerado hoy, pasar 4 horas al día frente al televisor o frente al internet, o dedicar 4 horas al día al deporte o a los ejercicios físicos. La cuestión es esta: que lo espiritual se rechaza y la tecnología y el cuerpo cautiva. Por eso la Madre habla y recuerda, el porqué la tecnología no sustituye la oración; ni el yoga, ni demás técnicas de meditación oriental, ni el reiki, ni los spa… El único medio para encontrar la paz del alma y avanzar en la lucha contra el pecado es la oración. Por eso, la Madre lo vuelve a recordar. Como también lo hace el Papa Francisco frecuente mente en sus homilías: está luchando contra el mundo, y todos nosotros debemos formar parte de la misma lucha y no jugar en equipos contrarios. Se recuerda que todos jugamos posiciones distintas — clérigos, consagrados, laicos, catequistas, evangelizadores, contemplativos— pero pertenecemos al mismo equipo, al equipo de la luz y el equipo de la luz no se deja engañar. Por lo que la Madre recomienda asistir frecuentemente a Misa, toda vez que al asistir a Misa regularmente el pueblo de Dios se nutre de la doble mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. La Virgen desde el inicio de sus apariciones pidió acudir a Misa, si es posible, cada día y comulgar siempre y esto obliga, además, a practicar la confesión frecuente. Porque de lo contrario se harían comuniones sacrílegas.

La Madre ha vuelto hablar también del ayuno, término que pude incomodar a muchos. No porque no puedan ayunar o no estén de acuerdo con que el ayuno sea importante para alcanzar la santidad, sino porque, seguramente, les gusta mucho comer. Sin embargo, hay que considerar que quien ayuna, no renuncia a la comida sino que opta, precisamente, por comer mejor y saborear mejor los alimentos. Una buena razón para ayunar, precisamente, es esta: que quien más ayuna disfruta mejor de la comida y más salud posee, física y espiritual. Pero quienes no ayunan no lo saben, porque el ayuno trae consigo paz, paciencia, alegría; dispone mejor el corazón a la oración, al perdón, a la humildad, a la tolerancia de los defectos ajenos; fortalece la autoestima, logra sanar las heridas más profundas del corazón y hace al ser humano más activos al apostolado y más productivo. Si los empresarios ayunaran, por ellos mismos se darían cuenta de los beneficios que aporta y lo recomendarían a sus empleados. Otro tanto se puede decir de los responsables de una comunidad cristiana: si los pastores ayunan por sí mismos se darían cuenta de los beneficios que se logran y no durarían además de recomendarlo a los fieles.

3. El Espíritu: manantial para los no creyentes

En el mensaje de este 2 de abril, la Virgen además ha dicho algo realmente hermoso: «Por lo tanto, queridos hijos míos, con los corazones colmados de amor, invoquen el nombre del Padre Celestial para que los ilumine con el Espíritu Santo. Por medio del Espíritu Santo, se convertirán en fuente del amor de Dios. De esa fuente beberán todos aquellos que no conocen a mi Hijo, todos los sedientos del amor y de la paz de mi Hijo». Entonces, los fieles que oran constantemente con el corazón se transforman en manantial de vida para los demás; por medio de la presencia del Espíritu Santo en sus corazones. Es constante, escuchar en los mensajes del día 2 la invitación de la Virgen a sus hijos para que se transformen en luz para los demás: a razón que desea incendiar el mundo con el fuego del evangelio de Su Hijo. Pero para lograr dicho objetivo los fieles deben ser constantes en la oración. No hay de otra. Recuérdese que Jesús en el evangelio según san Juan ofreció de beber de Su manantial a una mujer samaritana. Le dijo algo parecido a lo que María recuerda en este mensaje: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.» Jn 4:13-14. Por lo tanto, el primer apostolado para Jesús y para Su Madre, es que los corazones de los fieles se transformen en manantiales de vida cristiana para los demás. Una niña protestante que iba a cumplir sus nueve años en Estados Unidos, escuchó al pastor de su iglesia cristiana en una prédica, que para que beban agua 15 personas en África (Etiopía) se necesitaban $300 (dólares americanos) para perforar un pozo. Muchos niños en aquel país morían antes de cumplir los 9 años debido a las enfermedades que desarrollaban por no tener agua potable. La Niña Rachel decidió que los regalos que iba a recibir para su cumpleaños, se lo dieran en dinero para recaudar fondos para el África. Así logró recaudar sólo $220. Pero ella no se desanimó y le dijo a su madre que en el próximo cumpleaños lograría la meta y ahorraría los $220. Sin embargo, a los pocos días tuvo un accidente automovilístico y murió. Los padres abrieron una página en internet y antes que la niña muriera, mientras estaba en coma, ya se habían recaudado $45.000 de desconocidos que se solidarizaban con el deseo de Rachel. A los pocos días murió, pero las donaciones siguieron llegando de personas de todas partes del mundo, y así se logró recaudar la increíble suma de $1,200,000 (dólares). Gracias a la labor de una asociación que se fundó para perforar los pozos, hoy día más 80,000 personas beben agua potable en Etiopía. Recientemente los padres de Rachel viajaron a África y fueron recibidos por una multitud de africanos con la foto de su hija para darles las gracias. Ahora son felices y la foto de Rachel permanece al lado de las imágenes de Jesús y de los santos en la capilla de la comunidad. Una de las agrupaciones más beneficiada era católica. Esta historia es real. Se observa como una niña se transformó en manantial de vida para los demás. También tu lo puedes logra si tomas la oración en serio, por que por medio de la ella Dios mismo te ilumina y te dice lo que debes hacer; como la pequeña Rachel. Millones de personas esperan por ti. ¿Qué hace por ellos?

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de marzo de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"Queridos hijos, los invito de nuevo: comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días, vayan a la confesión y decídanse por la santidad. El amor de Dios fluirá al mundo a través de ustedes, la paz reinará en vuestros corazones y la bendición de Dios los llenará. Yo estoy con ustedes y ante mi Hijo Jesús intercedo por todos ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

No se olvide que el mensaje más importante que la Madre trae es siempre su presencia diaria, toda vez que al presente, tres videntes continúan con la aparición cotidiana. Y se recuerda, que la Virgen no se les aparece a los videntes porque tengan más cualidades o mayores signos de santidad que otros humanos, sino porque quiere llevar un gran mensaje a la humanidad. No se olvide. Por tanto, aunque tengamos el mensaje el 25 de cada mes y el 2, la Madre aparece todos los días para todos, y si bien no la vemos, ni tenemos un mensaje cotidiano hablado. La aparición en sí, es ya un mensaje para el mundo y para la Iglesia.

1. Volver a comenzar es decidirse por el amor.

Este mes —como ocurre con frecuencia en los mensajes de la Madre—, sus palabras se adaptan al tiempo litúrgico que vivimos en preparación a la Pascua 2014. Obsérvese que ha dicho: «Queridos hijos, los invito de nuevo: comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días: vayan a la confesión y decídanse por la santidad.» Comenzar la lucha contra el pecado es tomar conciencia de la importancia que tiene la santidad, porque quien se interesa por «iniciar» combate de veras el pecado, es el mismo que ha tomado la santidad en serio; sentirá que siempre está «iniciando», no ha perdido su vocación cristiana. Como ocurre de hecho, en un matrimonio que lleva muchos años de convivencia y nunca se han dejado de amar: sentirán muchas veces que están «iniciando» su relación. Es lo que hace el amor. O en los sacerdotes o religiosas que tienen años de haberse consagrado al Señor y no han dejado de vivir a plenitud su vocación: sentirán, seguramente, que están comenzando, porque lo único que no envejece en el ser humano es el amor. ¡Es imposible que envejezca! Porque la facultad que todos tenemos de amar es ilimitada, y de eso depende la vocación al matrimonio, a la vida consagrada y toda vocación cristiana. El problema se da cuando se deja de amar, cuando las almas dejan de sentir que están «iniciando», es entonces cuando se cae en la antítesis del amor —de ese «inicio»—, que es la rutina. Entonces la Madre —si aparece todos los días— debe hablar y corregir a sus hijos, debe decir: «no dejen de amar», «comiencen siempre». Préstese atención a sus palabras: «Queridos hijos, los invito de nuevo: comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días» Es como si dijera: «no envejezcan espiritualmente», «no se desanimen», «no dejen de amar», «no caigan en la rutina». Entonces, en el mensaje de este mes la Madre pide una verdadera renovación espiritual para quienes siguen sus mensajes. Es una llamada a volver al primer amor. En realidad, no debió hablar así si todos viven sus mensajes. Sin embrago, la Madre sabe que algunos fallan, se desaniman, dejan de amar… Entonces, vuelve sobre el tema de la conversión: «Queridos hijos, los invito de nuevo: comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días». Recuérdese que nos quiere santos y sin la decisión por la lucha contra el pecado no hay santidad. Entonces, volver a comenzar es decidirse por el amor, porque quien no es capaz de amar no es capaz de volver a iniciar. Los casados lo saben y los consagrados también. Y lo mismo ocurre para poner en práctica lo que pide la Virgen: hay que amarla porque si no se le ama no se le puede obedecer.

2. Luchar contra el pecado es decidirse por la confesión bien hecha.


En el mensaje la Virgen pide que se acuda a la confesión para luchar contra el pecado. Obsérvese que mucha gente no se confiesa con el sacerdote porque asegura que lo hacen directamente con Dios; lo que no es suficiente, toda vez que la Madre quiere que también se acuda al sacramento, porque confesándonos directamente con Dios no se recibe la gracia del sacramento instituido por Cristo. Es como quien no aceptaría comulgar porque come pan es su casa, y la diferencia entre el pan que se come en casa con el Cuerpo de Cristo que se recibe en el comunión, es grande: uno es sacramento y el otro no. Lo mismo ocurre con la Confesión auricular con el sacerdote y pedir perdón directamente a Dios: uno es sacramento y el otro no. La gente al no confesarse se hace daño y no lo sabe. Como se hace daño quien no comulga o quien comulga sin haberse confesado. El no confesarse es una especie de suicidio espiritual, es acabar con la vida, porque la Escritura dice claramente: «que la paga del pecado es la muerte» y la manera que Dios tiene para perdonarnos los pecados, es por medio de la confesión. Quien no se confiesa no recibe esta gracia: vive en pecado; aunque de suyo su conciencia no se lo advierta.

A un ateo o agnóstico, difícilmente su conciencia le advertirá que vaya a confesarse, porque, sencillamente, no cree en Dios. Y como no cree en Él, no creerá que Dios le pueda perdonar sus pecados. Pero quien cree que Dios le puede perdonar sus pecados debe acudir al sacerdote quien Dios lo puso para perdonar los pecados, y no debe comportarse como un ateo. Por eso la Madre dice: «comiencen la lucha contra el pecado como en los primeros días: vayan a la confesión y decídanse por la santidad» Entonces, ir a la confesión es decidirse por cambiar y vencer el pecado. Pero también ir a la confesión es dejarse enamorar por Dios, porque nunca una persona se siente más amada como cuando se siente perdonada por aquel a quien le falló. Es lo que ocurre en la relación de Dios y nosotros: cuando sentimos que más nos ama es cuando nos manifiesta Su perdón. Adviértase que es por medio de la reconciliación como el amor crece entre dos personas: quienes más se aman no son quienes menos se han ofendido sino quienes más han experimentado el perdón (reconciliación) después de haberse herido. Sólo que en nuestra relación con Dios los únicos que fallamos somos nosotros porque Él jamás lo hace. Por lo tanto, confesarse bien es acercarse al amor de Dios. Y cuando más el alma se abre con el sacerdote con quien se confiesa —y es más sincera con Él—, más fuertemente experimentará el amor de Dios en su corazón. Por eso quien va al confesionario debe ir sin máscaras, es decir: sin ningún tipo de reserva y decir toda la verdad; para experimentar intensamente el amor de Dios. Es eso: Dios es amor y en Su perdón su amor se encuentra con el nuestro. Por eso hay que proceder sin miedo; y el amor expulsa el temor. Entonces, la Madre quiere que se prepare la Pascua de Su Hijo con una buena confesión; que le demos ese regalo. No hay mejor manera de demostrar nuestro a amor a Dios que contándole tola la verdad al sacerdote que él eligió para perdonarnos nuestros pecados. Los santos no eran los que no pecaban sino quienes sabían levantarse después de haber ofendido a Dios. Recuérdese que hasta el Papa ha invitado a toda la Iglesia a celebrar la confesión, instituyendo en esta cuaresma, 24 horas de reconciliación donde él mismo ofrecerá el sacramento del Perdón. El papa Francisco indicó, que podríamos llamarla "la fiesta del perdón" porque "el perdón que nos da el Señor hay que festejarlo, como lo hizo el padre de la parábola del hijo pródigo, que cuando el hijo volvió al hogar el padre hizo fiesta, olvidándose de todos sus pecados. Será la fiesta del perdón". La idea del Papa es que, a partir de las 17 horas del 28 de marzo, durante 24 horas, al menos una iglesia en cada diócesis permanezca abierta para permitir a todos los que quieran, acercarse a la confesión y a la adoración eucarística. ¡Qué bendición! María y el Papa dicen lo mismo; nos queda más que responder.

 

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de enero de 2014 y Reflexión del P. Francisco Ángel Verar Hernández

"Queridos hijos: oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren. Pongan en sus familias la Sagrada Escritura en un lugar visible y léanla, para que esas palabras de paz fluyan en sus corazones. Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!".

La Virgen María cada mes cumple con su cita habitual para darnos un hermoso mensaje por medio de Marija. También el 2 de cada mes nos da un mensaje por medio de Mirjana, en ocasión de la oración especial "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones". Eventualmente, también la Madre da mensajes a los fieles cuando están presentes en la aparición, por medio de Iván. Vicka, Marija e Iván tienen aún la aparición diaria y los otros tres videntes, tienen una aparición anual hasta el fin de sus vidas en la tierra; según lo prometido por la Virgen. La aparición mensual a Mirjana "por quienes no experimentan el amor de Dios", no sabemos cuándo terminará. Es importante destacar estos hechos, porque el mensaje más importante para el mundo y para la Iglesia, es el gran acontecimiento de la aparición diaria. Y los videntes, que tiene el privilegio de verla todos los días donde se encuentren, no estás cansados de verla. Nadie puede cansarse de ver todos los días a su Madre, y menos, cuando es la Madre de Dios. Entonces, la misma Virgen, con sus apariciones cotidianas, nos ayuda a asumir los mensajes que nos da. Es importante destacar: que la Madre habla y también ayuda a vivir lo que habla. Por eso, para vivir los mensajes de la Virgen, hay que tener la mirada y el corazón, puestos en Ella. Sin la referencia explícita a la aparición cotidiana, habrá dificultad en vivir lo que María pide. En tal caso, el primer paso será: abrir el corazón a la Madre.

Probablemente, quienes más tienen problemas para orar y ayunar como la Madre pide, son quienes aún no la han acogido con el corazón; como su Madre. Por eso la Virgen inicia sus mensajes con la frase: "Queridos hijos", que más que una dulce invitación, se trata primero de acogerla como Madre. Porque si los fieles no asumen su condición de hijos de María, jamás pondrán en práctica lo que Ella pide. Y también puede ser esta la razón del porqué frecuentemente repite sus mensajes. Toda vez que es imposible que un buen hijo desobedezca a la madre que lo engendró y lo educó. Sin embargo, en la vida espiritual, hay muchos hijos que desobedecen a María, siendo Ella la Madre espiritual de todos los discípulos de Jesús y de toda la humanidad. Entonces, no se puede poner en práctica lo que la Madre pide, si primero no se le abre voluntariamente el corazón. Si no se le acoge como Madre.

Ahora, pasamos a las palabras que a continuación salieron de sus labios: "oren, oren, oren para que el reflejo de su oración influya en las personas que encuentren." Al respecto de la oración continua, es sabido que la Madre ha presentado muchas razones para que sus hijos desarrollen esta forma concreta de oración. Pero en esta ocasión, ha pedido, específicamente, que la oración continua llegue a "conquistar" el corazón de los fieles que nos rodean. Porque cuando el ser humano ora como debe, su vida no sólo se transforma sino que logra transformar la vida de los demás. Mucha gente que sigue los mensajes de la Virgen se desanima al percibir que por años oran por sus familiares y amigos, y no obtienen resultados. Pues bien, la Madre ha respondido con el mensaje de este mes: el problema es que la oración no se hace como se debe hacer. Porque primero se debe hacer con el corazón. Luego debe ser constante y por último, debe ser continua.

Recuérdese que la oración no es un acto mecánico, sino un encuentro personal con Dios Amor. Si se ora y no se experimenta a Dios en la oración de amor, no se ha orado. Se hizo una mímica. Y para encontrarse con Dios cada día, hay que abrirle siempre el corazón. Orar con el corazón es abrirle las puertas del corazón a Dios; sin miedo, sin reservas, sin prejuicios. Es decidirse por Él todos los días. Y también hay que perseverar en esta tarea. No se trata de hacerlo un día y luego fallar el resto de la semana o del mes. La oración —como diálogo de amor con Dios—, debe constante; como el comer, el descansar cada día, el hablar frecuentemente con las personas que se aman. Entonces, la Madre quiere que Dios no sea algo casual o que se acuda a Él sólo por necesidad, sino que esté todos los días en primer lugar el corazón. Y cuando dice: "oren, oren, oren…" pide que los pensamientos y deseos diarios estén colmados de su presencia.

Muchos no entienden lo que la Virgen pide cuando dice: "oren, oren, oren", porque no se trata de permanecer todo el día en la capilla u orando en la habitación o en el trabajo. Lo que busca la Madre es que el corazón rebose de Dios ante los demás. Cuando se ora como se debe no hay necesidad de tantas palabras porque Dios y el hombre se hacen uno. Entonces, Su santidad contagia a los demás, el hombre se diviniza, Dios lo eleva a las cumbres de la santidad, y de esta forma puede transformar a los demás, influye en las personas que encuentra.

Luego, también la Virgen da un consejo práctico para estimular la oración: colocar la Sagrada Escritura en la familia y leerla. Este hábito diario complementa la oración y ayuda a desarrollar la oración. Se trata de sembrar cada día la Bendita Palabra de Dios en el corazón, de establecer una relación viva y personal con Dios por medio de Su Palabra. Antes de conectarse al móvil, al internet, las noticias, el trabajo, el deporte, la televisión… hay que establecer la "señal" con Dios, "el link", señal no digital sino espiritual, y buscar la manera durante el día, que la señal no se caiga. Por eso la Madre dice: "oren, oren, oren".

Mucha gente se frustra cuando se le cae al móvil la señal, cuando pierde la data, cuando no tiene señal para comunicarse con los amigos y parientes, o cuando no pueden descargar juegos electrónicos o videos, sin embargo, no experimentan la misma frustración cuando pasan días, semanas, y hasta meses, sin comunicarse con Dios. Y en este problema la "tecnología" no puede ayudar, sólo la buena voluntad del ser humano.

Al final del mensaje la Madre dice algo que ha dicho otras veces, palabras que consuelan y fortalecen la fe de sus hijos: "Oro con ustedes y por ustedes, hijitos, para que día tras día estén aún más abiertos a la voluntad de Dios." Obsérvese, que desde el Cielo la Madre está en comunión con todos, sin embargo, sino se ora como se debe esta comunión no se experimenta. Orar significa también: permanecer con María, vivir cada día con María, experimentar su cercanía y su intercesión.

Oremos.

Jesús, gracias por la visita de Tu Madre. Yo la acojo hoy como Tú la acogiste para venir a este mundo. María fue tu pasaporte. Yo quiero que también sea el mío para ir a Ti. Una vez más me abro a Su amor para que Ella me conduzca a Ti. Quiero que sea mi verdadera Madre para vivir en plenitud sus mensajes, para que triunfe Su Corazón Inmaculado en el mundo. Para que junto a Ella prepare yo también una nueva primavera de vida cristiana.

Jesús, quiero iniciar este nuevo año con Tu Madre en mi corazón. La recibo una vez más. La acojo como medianera de todas las gracias.

Gracias María por invitarme a orar, por invitarme a ser luz para los demás por medio de mi relación diaria con Tu Amado Hijo y con el Padre Celestial. Dios Te salve María...