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del Padre Francisco Verar

 Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2009
Medjugorje, Bosnia Herzegovina y reflexión del P. Francisco Verar

 
"Queridos hijos: Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación. Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones. Solamente con Jesús en el corazón pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

La Virgen se le aparece a Jakov Colo con el Niño Jesús en sus brazos, cada 25 de diciembre desde que tuvo la última aparición diaria el 12 de septiembre de 1998. La aparición fue a las 14:35 y duró unos 12 minutos. El mensaje que la Virgen dio este año no se debe interpretar como una despedida. Se recuerda que la Virgen ha prometido a los tres videntes que tienen la aparición anual, que tendrán el don de verla una vez al año, hasta el fin de sus vidas en la tierra. Entonces, cuando terminen las apariciones diarias a los demás videntes, se puede pensar que la Madre continuará apareciéndose y dando sus mensajes, al menos, cada dos meses. Luego, el mensaje no es una despedida, sino más bien -como otras veces ha enfatizado-, un nuevo acento sobre la razón de su venida. El mensaje dice: -"Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes, deseo guiarlos por el camino que conduce a Jesús y a vuestra salvación." Obsérvese que el mensaje aparece como una especie de síntesis sobre la esencia de su visita. Se recuerda, en primer lugar, que no aparece por iniciativa propia sino por un designo especial del Altísimo y ese designio que también es Don, se prolonga ya por 28 años y seis meses. Se subraya que ninguno de los tres videntes que continúan teniendo el encuentro diario con la Madre puede afirmar por cuánto tiempo más continuará con ese privilegio. Por lo cual se enfatiza una vez más, que el mensaje más grande de María en Medjugorje es su presencia prolongada. Obsérvese como dice: -"Todo este tiempo en que Dios, de manera especial, me ha permitido estar con ustedes." Entonces, la Madre espera que se aprecie este hecho relevante y que como fin concreto: guía a la humanidad con sus mensajes por el camino que conduce a Jesús y la salvación de cada alma.

Cuando comenzaron las apariciones la Virgen dijo: "quiero estar con ustedes para convertir y reconciliar el mundo entero". Y de esta manera han transcurridos 28 años y medio de apariciones diarias. Recientemente el Cardenal de Sarajevo -recordando que es la Santa Sede quien le corresponde ahora discernir el fenómeno de Medjugorje-, aseveró que se han recibido más de 30,000 mensajes. Pero por otro lado, téngase en cuenta, que no se debe desconocer que el Mensaje más importante es el hecho que María aparece. Y, en el mensaje de este mes, recuerda a todos que la razón de su visita es la salvación de las almas y la iniciativa de aparecer en la tierra proviene de Dios. De lo cual se observa una vez más, que María no viene a anunciarse a sí misma, sino por el contrario -como hizo en Caná de Galilea-  muestra a todos el camino para llegar y permanecer en Jesús.

En el mensaje de este mes se aprecia la respuesta que la Madre ofrece a las preguntas que  muchos de sus hijos hacen del porqué tantas apariciones, tantos mensajes, tantos signos extraordinarios, y, seguramente, del porqué también, tantas controversias. La respuesta es clara: la Madre está preocupada por la salvación de sus hijos y sabe que la única respuesta está sólo en Jesús.

Medjugorje con sus signos evidentes de lo sobrenatural, no deja de impactar las conciencias racionalistas y materialistas contemporáneas justificadas de progreso y evolución.

Se observa con el mensaje que María aparece para convertir la mayor cantidad de almas posibles a Dios. No viene a ser turismo a la tierra. El único propósito de su venida es que Jesucristo reine en todos y que se le brinde la oportunidad de gobernar el corazón de sus fieles. Préstese atención cómo aparece en este mensaje la espiritualidad cristocéntrica que la Virgen puntualiza en Medjugorie.

La segunda parte del mensaje reza: "Hijitos míos, solamente en Dios pueden encontrar la salvación, y por eso, especialmente en este día de gracia, con el Niño Jesús en brazos, los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones." Una vez más aparece la invitación que la Madre ha dejado sentir muchas veces: desea que Su hijo nazca en el corazón de los hombres en ocasión del tiempo litúrgico de la Navidad. Pero, por otro lado, refuerza el concepto que sin la respuesta personal es imposible alcanzar el objetivo por lo que dice: "los invito a que permitan a que Jesús nazca en sus corazones."

Piénsese que cuando Jesús nació en Belén, la Virgen, en lugar de ocultarlo, tuvo la audacia de mostrarlo para que fuera acogido y adorado por los pastores y magos que llegaron al portal. También hoy María, adaptándose a la liturgia de la Iglesia que celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, tiene la intrepidez de volverlo a presentar recién nacido para a fin de provocar su acogida y ser adorado por todos. El mensaje es pues una invitación a vivir el misterio de la Navidad con la mirada y el corazón puestos en la persona de Jesús vivo.

Cuando los Magos llegaron al portal de Belén abrieron sus cofres y le presentaron al Niño sus dones de oro, incienso y mirra. Pero adviértase que aquellos dones no eran sino el símbolo de que los corazones de los magos acogían a Jesús como Rey y Señor. Del mismo modo también hoy María espera que muchos corazones, como los cofres de aquellos magos puedan permanecer abiertos ante Jesús ofreciéndole lo mejor de sí mismo. Se recuerda de tal forma que Medjugorje es un llamado a la conversión a Jesucristo. Todo se resume en eso. Y quien opta por Jesús posee la verdadera vida. Los Magos llevaron sus dones a Jesús pero fue mucho más lo que a su vez recibieron de Él.

María, como la estrella que guió a los Magos hasta Belén, nos está mostrando hoy el camino de la salvación y la Verdad por eso dice: "Solamente con Jesús en el corazón pueden emprender el camino de la salvación y de la vida eterna." Entonces, queda sólo la decisión de acogerlo. Medjugorje es una gran oportunidad para cualquier alma sedienta de Dios y de esperanza. ¡Quien encuentra a Cristo encuentra la Vida en plenitud que se prolonga por la eternidad!

Al finalizar el mensaje, la Madre termina como habitualmente lo hace cada veinticinco: ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ¡Obsérvese la cortesía de este trato familiar que por anticipado agradece la respuesta! Lo que hace pensar que la Madre espera siempre la respuesta efectiva de sus hijos.

Horas más tarde, por medio de la vidente Marija, la Virgen dio el mensaje mensual: "Queridos hijos en este día de alegría los llevo a todos ante Mi Hijo Rey de la Paz, para que Él les dé Su paz y bendición. Hijitos, compartan esa paz y bendición en amor con los demás. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! " Se podría ver en este segundo mensaje de Navidad como una segunda parte de un único mensaje. Pero antes de reflexionar en él, recuérdese que por Navidad ocurre lo mismo que sucede para el 25 de junio cuando se reciben dos mensajes: uno anual por medio de Ivanka y el mensual que transmite Marija. Lo que indica que en un futuro, cuando cesen las apariciones diarias para Marija, sólo se recibirá un mensaje el 25 de junio y el 25 de diciembre.

En este segundo mensaje de Navidad la Madre recuerda la importancia de la celebración de este día como día de alegría por antonomasia. El adviento de cuatro semanas fue una preparación exhaustiva para la fecha del nacimiento de Cristo. La Virgen cargando al Niño Jesús comparte con sus hijos de la tierra el impacto que produce en la creación ese acontecimiento: ¡ha nacido el Rey de la Paz para transformar la humanidad! Este misterio se debe acoger con profunda alegría. Como los ángeles, los pastores y Magos que fueron a Belén. Y esta alegría que produce el nacimiento del Redentor debe acompañar a los  discípulos de Cristo en forma permanente.

La Virgen en el mensaje de este mes expresa su deseo de que los fieles que se acerquen al Redentor reciban de parte suya su paz y bendición. La paz teológicamente no significa ausencia de ruido o de problemas. Tampoco se debe asociar a un puro sentimiento. La paz representa sobre todo la integridad física y espiritual; el bienestar, la salud y la reconciliación. Y es eso lo que precisamente ofrece Jesús en su nacimiento, por medio de su Palabra y los sacramentos. De ello la Virgen es consciente y por eso enfatiza que quien se acerque a Él con fe no saldrá con el corazón vacío: obtendrá la paz y la bendición.

La segunda parte de este mensaje es muy significativa y quizá es la sección más comprometedora: la Madre quiere que sus hijos lleven con su vida la paz y bendición de Jesús -desde la virtud del amor- al prójimo. De por sí no es fácil para quien no está habituado a hacerlo, transmitir la paz y la bendición de Jesús a los de más, y más complicado todavía, hacerlo con amor. Por ende para poner en práctica la segunda parte del mensaje hay que pedir la gracia para hacerlo y retomar con seriedad dos cosas: la conversión -que tanto ha enfatizado la Virgen- y la vida de oración. Aunque en esta ocasión la Madre no lo haya subrayado, todo cristiano sabe que sin oración frecuente es imposible a amar como Jesús enseñó; y lo mismo se puede decir de la conversión.

Antes de concluir la reflexión de este segundo mensaje conviene tener presente que el primero de enero de este año hubo una aparición extraordinaria de la Virgen en la Colina de las apariciones sobre las 22 horas, y por medio de la vidente Marija dio un mensaje a los miles de peregrinos presentes: "Queridos hijos les agradezco. Ustedes son mi esperanza, los bendigo a todos. Ustedes son mi alegría. Continúen convirtiéndose y vivan mis mensajes con alegría." Como se aprecia este mensaje aparece como recapitulación de los anteriores y como corolario. La Madre recuerda que quienes siguen sus mensajes y los ponen en práctica son su esperanza. Sin embargo, el desafío recae en tomar en serio el llamado a la conversión con seriedad. Quien ama a María y quiere dar razón de su fe no puede ignorar este compromiso. Entonces se presenta todo un programa a ejecutar frente al reto de un nuevo año que comienza: trabajar en el corazón para llevar con alegría al prójimo la paz y la bendición de Jesús.



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE NOVIEMBRE DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 
«Queridos hijos: En este tiempo de gracia, los invito a todos a renovar la oración en sus familias. Prepárense con alegría para la venida de Jesús. Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor. Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Una constante en el corazón de la Madre al presentar sus hermosos mensajes, es recordarle a sus hijos que la Iglesia está viviendo, a través de sus apariciones diarias, un especial «tiempo de gracia». Pero de tal afirmación sería temerario concluir, que al finalizar las mismas, comenzarán las pruebas o los castigos. Porque la Madre ha hecho sentir, en varias ocasiones, a través de sus mensajes, que el futuro de la humanidad aun es incierto y en tal caso, lo que pueda ocurrir, depende de la respuesta.

Por otra parte, adviértase que los videntes no cesan de repetir que —«la Virgen ha pedido oraciones incesantes por un “plan especial” que Dios tiene, a través suyo, para toda la humanidad». Se considera, pues, que si Dios tiene un plan especial para los tiempos actuales, de la respuesta que se le brinde, a la llamada que la Virgen hace, dependerá también el futuro. Entonces, la expresión "tiempo de gracia" no se debe interpretar como un tiempo opuesto a «tiempo de prueba», sino en sentido positivo, el cual busca enfatizar la particular bendición de la presencia prolongada de María con la que Dios en estos momentos socorre, especialmente, a la humanidad. Luego, en este mes, la Madre vuelve a recordar esta gracia: es un don eximio que aun esté con nosotros. Se recuerda, que, aunque por lo general cada mes presenta dos mensajes, las apariciones, sin embargo, son diarias a tres de los seis videntes que desde el inicio la veían. Y ninguno de ellos, puede decir, por cuánto tiempo más continuará viéndola.
Seguramente, cuando muchos devotos de la Virgen se encuentren con el mensaje de este mes, que invita a renovar la oración en familia, al darse cuenta que han abandonado la oración familiar podrán sacar nuevas fuerzas para retomar el empeño. Pero otros —lo más probable—, buscarán las mismas razones de siempre para justificar el por qué su familia no puede responder a esta llamada.

Verdaderamente, es una pena que muchas familias católicas hayan perdido el sentido y el gusto de rezar juntos. Teológicamente son muchas las razones que se podrían argumentar del por qué es necesario orar en familia. No obstante, en la mayoría de los casos de las familias que no oran no es porque no están convencidas de que sea necesario sino porque prevalecen los motivos egoístas que dan paso a sustituir la oración por otras actividades como el estudio, la televisión, el internet, las cenas, el trabajo, las reuniones sociales, las diversiones, el deporte…. ¿Y por qué razones? Sencillamente: porque Dios no ocupa siempre el primer lugar en el hogar. Téngase en cuenta que una cosa es creer en Él o estar convencido que Él es el ser más amado y otra, llegar a expresarle ese amor en familia por medio de la oración.

Por ende, la llamada que la Virgen hace se transforma en un verdadero desafío de donde parece razonable, que sin una verdadera conversión del corazón sería imposible hacer que la oración se transforme en vida y la vida en oración familiar.

Se recuerda, pese a todo, al juzgar por el ejemplo, que el Señor nos dio con sus palabras y su vida, que la oración en familia es insustituible por cualquiera otra actividad, inclusive por la misma participación en Misa. De hecho, la Virgen pudo decir: "los invito a todos a renovar la participación en Misa en sus familias», siendo la Eucaristía más importante. Sin embargo, dijo: "los invito a todos a renovar la oración en sus familias" Y no es, porque una cosa suprima la otra sino porque ambas son necesarias. Difícilmente una familia que ore dejará de asistir a Misa, porque la oración misma los conducirá a todos a la eucaristía, pero fácilmente las familias que no oran pueden dejar de asistir a Misa. «Porque sin oración —ha dicho María en otra ocasión— no se entiende lo que es la Misa".

Además, la oración no debe ser una ocupación paralela a otras actividades, y menos aun, una especie de apéndice de las responsabilidades prioritarias. No. Por el contrario, la oración en familia —no se olvide—: es el fundamento verdadero de la unión de quienes conviven bajo un mismo techo. Es como el aire para los pulmones o la sangre para las venas. Ténganse en cuenta que sin oración no puede existir el verdadero y más puro amor porque el amor verdadero sólo puede ser fruto de la oración. Como también el perdón, la reconciliación, la comprensión, la armonía, la paz, la fe… Considérese, por otra parte, que no tiene el mismo significado ante Dios que cada miembro de una familia ore por cuenta propia, a que, por el contrario, juntos se reúnan para elevar su plegaria a la Santísima Trinidad. Es cierto que el Señor dijo:
"Tu cuando vayas a orar entra en tu cuarto y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre que está allá, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»
Mt 6:6. Pero también enfatizó: «Les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Por que don están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Mt 18:19-20. Por consiguiente, la oración personal no suprime la oración familiar y la oración familiar no suprime la oración individual sino que la supone.

A este punto, conviene recordar, que al inicio de las manifestaciones marianas la Madre mencionó además que «el demonio había comenzado a perder su poder y que, por lo mismo, estaba más agresivo que nunca», mencionó en aquella ocasión: "crea divisiones entre los sacerdotes, divide la familia, crea obsesiones y asesinatos…" y dijo: "ustedes deben protegerse, sobre todo, con la oración comunitaria". Entonces, en el mensaje de este mes, la Madre recuerda lo que al inicio de sus apariciones ya había mencionado: que es necesario orar en familia para recibir la bendición de Dios y ser protegido de la insidias del enemigo que «ronda como león rugiente, buscando a quien devorar» 1 Pe 5:8. Dijo la Madre también en una ocasión: «que el rosario esté siempre en sus manos como signo a satanás de que ustedes me pertenecen".

El mensaje también advierte: "Prepárense con alegría para la venida de Jesús". De donde se deduce, parece obvio, que esta frase del mensaje guarda relación con lo anterior. Es decir, que la Madre espera que la celebración de la Navidad se prepare por medio de la oración en familia. Conviene tener presente, entonces, no ceder a los engaños del materialismo consumista de esta época y reflexionar en que el Adviento que ahora inicia, es tiempo predominantemente de oración. Ideal sería que se aproveche como es debido ante Dios para rezar diariamente en familia el santo rosario y que además juntos, cada domingo del Adviento, se hagan oraciones especiales ante la corona de cirios o bien, junto al pesebre. Que además se guarden días especiales de ayuno, y particularmente, que no se deje de hacer la Novena de Navidad. También se podría incluir en familia la visita al Santísimo Sacramento y realizar alguna peregrinación a algún Santuario donde se lucren indulgencias. Se recuerda, que el Papa Benedicto XVI en conjunto con la penitenciaría Apostólica, dispuso que el Primer Jueves de cada mes, durante el presente Año Sacerdotal, se pueda lucrar la indulgencia plenaria —siempre con las debidas disposiciones— cuando se ora por la santificación de los sacerdotes.

La tercera parte del mensaje también es importante, la Virgen dice: "Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de Su amor." La familia que se mantiene en oración será una familia rica en amor. La Madre sabe que el amor crece y madura por la oración. Quien más ora más amor tiene en su corazón y quien menos ora, menos amor tendrá. El amor viene por la oración porque orar es siempre un ejercicio del corazón que sabe centrarse en el amor, se trata siempre de encontrarse cara a cara con el Amor, "porque Dios es Amor" 1Jn 4: 8. María quiere incendiar el mundo con amor y por lo mismo, nos invita frecuentemente a orar. El amor no es algo que se pueda aprender en la escuela, la universidad o por medio de libros o cursos y mucho menos en películas o en la vida diaria… El verdadero amor sólo se puede aprender a los pies de Jesús, en oración contemplativa frente al crucificado que dio su vida por la humanidad: "porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" Jn 3:16. Entonces se podría afirmar, que la verdadera razón por la que muchos hogares se derrumban es por no haber alimentado como se debió el amor por medio de la oración. El matrimonio no se fundamenta en la atracción física, en las  buenas intenciones de los enamorados, los acuerdos galanes o la estabilidad económica sino en Dios. Porque Dios es el autor del amor y es Él quien lo hace crecer y madurar. Recuérdese que "Dios es Amor" 1 Jn 4:8.

María quiere que las familias que se consagran a Ella se identifiquen de las demás por su manera de amar, y no tanto por una especial devoción o pietismo; y sólo hay un medio para lograrlo: la oración con el corazón. Téngase en cuenta que Medjugorie no es un nuevo movimiento sino una llamada seria a la oración; y sobre cuando se hace con el corazón, no a la fuerza ni por hábito. Es la expresión acertada de la oración que puede colmar el corazón de amor. Por eso dice el mensaje: "Hijitos, que sus corazones sean puros y acogedores, para que el amor y el calor comiencen a fluir a través de ustedes, en cada corazón que está lejos de su amor". Obsérvese, que es el que ora como debe, quien es capaz de irradiar amor y acercar a Dios a los que están lejos de Él.

El mensaje de este mes de noviembre, como vemos, también está en estrecha relación con el del mes anterior, cuando la Madre dijo, entre otras cosas: "Oren, ayunen y testimonien alegremente su fe, hijitos y que su corazón esté siempre colmado con la oración".

La cuarta parte del mensaje también es significativa, la Virgen mencionó: "Hijitos, sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza." Es sabido que la Virgen incesantemente ha pedido que el día dos de cada mes, se tengan encuentros especiales de oración "por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones". Pues bien, la última parte del mensaje de noviembre tiene que ver con esta realidad. Nótese, que precisamente en occidente, uno de los actuales «signos de los tiempos» es el afianzamiento y la expansión del ateísmo. Por ejemplo, en el pasado mes de febrero el periódico el País de España escribía: «los no creyentes se organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado. Sus campañas publicitarias reciben generosas donaciones y aumenta la demanda de apostasía». Prueba de ello —subrayaba el cotidiano—, las campañas propagandísticas contra la fe que se han venido desarrollando en algunos países de Europa.Por otra parte, en el pasado mes de mayo también se llegó a publicar en Colombia —nación por siglos predominantemente católica—, el primer manual de ateísmo, escrito por 16 autores que hacen gala de su incredulidad. Anteriormente, se había publicado en Francia (en el 2005) un «Tratado de Ateología», del filósofo Michel Onfray y en el Reino Unido la obra «El espejismo de Dios», del etólogo británico Richard Dawkins. Obras similares estaban circulando en Italia, y otros países de Europa, como: «Por qué no podemos ser cristianos, y menos aún católicos» del matemático italiano Piergiorgio Odifreddi; o «Dios está en el cerebro» de Alper Matthew, uno de los fundadores de la «neuroteología»; o «El fin de la fe» de Sam Harris. Al igual, no deja de llamar la atención, que muchos de los libros que acometen contra la religión, se convierten rápidamente en superventas y en verdaderos best seller, como el Código Da Vinci. Obsérvese, pues que frente a esta sentida realidad, ya María por años nos ha estado previniendo y ha invitado a todos a volver a Dios y pedido oraciones especiales y penitencia "por quienes no han experimentado el amor de Dios en sus corazones"; sin llamarles ateos y sin juzgarlos.

En el mensaje de noviembre, particularmente cuando la Iglesia se dispone a preparar con el Adviento la Solemnidad de la cercanía de Dios a su pueblo, a través del misterio de la Navidad, la Madre nos dice: "sean mis manos extendidas, manos de amor para todos aquellos que se han perdido, que no tienen más fe ni esperanza". En práctica, ello significaría: acercarse a quienes no experimentan al amor de Dios y brindarle amistad, comprensión, calor… para atraerlos por el amor al Amor. Se recuerda que María "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" 1Tm 2:4. Se debe cooperar con Ella antes que sea demasiado tarde. ¡Sea alabado Jesucristo!



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE SEPTIEMBRE DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 

"¡Queridos hijos, trabajen con alegría y arduamente en su conversión. Ofrezcan todas sus alegrías y tristezas a mi Corazón Inmaculado para que los pueda conducir a todos a mi Hijo bien amado, de modo que en Su Corazón encuentren la alegría. Estoy con ustedes para enseñarles y conducirlos a la eternidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"

Una vez más la Virgen María nos recuerda el propósito de su visita a la tierra en esta hora particular de la historia: conducirnos a todos a la conversión. Se recuerda que la Virgen no viene a promover nuevas formas de culto o crear una nueva advocación, sino a invitarnos a cambiar de vida. Por otra parte, se evidencia que el mensaje de este mes está estrechamente relacionado al del mes anterior que reza : «Hoy los invito nuevamente a la conversión. Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás, por eso oren, oren, oren y trabajen en la conversión personal para que sean signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad, que cada corazón debe anhelar».

Obsérvese que por medio de ambos mensajes hay un único llamado. Se debe destacar este dato, porque, por lo general, la Virgen no repite dos meses seguidos una misma exhortación. Sin embargo, ha ocurrido lo inusual: en los meses de agosto y septiembre de 2009, la Madre ha llamado dos veces a la conversión. ¿Y por qué motivos? Se ignora. No obstante, se resalta el hecho que la Gospa ha repetido la misma exhortación dos veces. Entonces, se debe tomar en serio esta llamada. Es decir, considerar que la Madre está reclamando urgentemente la transformación del corazón de sus hijos. Recuérdese que desde que comenzaron las apariciones de Medjugorje, el mensaje más importante para María, siempre fue la conversión . Y ahora, al transcurrir 28 años, el mensaje más urgente sigue siendo la conversión. En lugar de esperar por curiosidad que dice de nuevo cada mes la Virgen, sus devotos deben redoblar sus esfuerzos en vivir con seriedad sus mensajes; sobre todo el de la conversión personal.

Se debe asumir la conversión personal como un acto de amor a María y como un desafío personal en el discipulado de Cristo; como respuesta clara y decidida a la llamada que nos hizo: «Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura» Mt 6:33. Convertirse significa, por lo tanto: buscar siempre y, en todo lugar, el Reino de Dios para vivirlo en el corazón y difundirlo en todas partes. Considérese que la Madre está preocupada porque muchos de sus hijos no toman con seriedad esta fundamental llamada. Medjugorje no puede quedarse en una nueva advocación a la Virgen ni un lugar de turismo religioso. Recuérdese que Medjugorje es una llamada seria a la conversión , a vivir la perfección evangélica. María con sus apariciones diarias está actualizando la llamada universal a la santidad, que ya el Espíritu Santo hizo a la Iglesia en el capítulo V de la Constitución conciliar Lumen gentium en 1964, como también por medio de la Carta Apostólica Terzo Millennio Ineunte de Juan Pablo II. La Madre dice a todos: «Uds. no son lo suficientemente santos y no irradian santidad a los demás»; y también: «trabajen con alegría y arduamente en su conversión». La llamada, pues, recae sobre el cambio de vida, a vivir la plenitud de la santidad. Como Teresa de Lisieux que llegó a exclamar: «no quiero ser santa a medias».

Y para responder a la invitación de la Madre, se hace imperativo evaluar con seriedad el progreso de la vida espiritual y descubrir —a la luz de la fe— las razones fundamentales del porqué no se alcanza la santidad. Acto seguido, se deben tomar los cuatro pasos que la Virgen presenta —uniendo los dos mensajes— para vivir en plenitud la conversión.

1. Oración continua. En el mensaje anterior la Virgen recomendaba para vivir la conversión la oración continua, dijo textualmente: «Ustedes no son lo suficientemente santos por eso oren, oren, oren» Se recuerda que el alma que no ora, difícilmente puede convertirse. Por dos razones: a) porque difícilmente descubrirá sus pecados y las imperfecciones que le rodean; b) porque sin oración no se puede recibir de parte de Dios la gracia para cambiar de vida. La conversión —no se olvide—, no sólo es conquista del hombre sino además don de Dios. San Agustín le decía al Señor: «dame lo que me vas a pedir y luego ya me puedes pedir lo que quieras». Por medio de la oración continua Dios nos da la gracia para conocer el pecado, las imperfecciones y nos da la gracia para vencerlos. Por otra parte, sólo la oración nos lleva a experimentar el amor de Dios. Y ya sabemos que la conversión que la Virgen desea de nosotros se resume en la vida del amor. Porque el amor es siempre la vocación universal de todo ser humano: «Al atardecer de nuestra vida seremos examinados todos en el amor» , decía san Juan de la Cruz. El amor es la síntesis del evangelio, el amor es siempre cuanto Dios espera de los seres humanos sus hijos. Luego, si queremos convertimos debemos esforzarnos en amar. La conversión es un camino de ascenso en el amor, de donación de sacrificio, de entrega a Dios y al prójimo. Y ello se alcanza por la oración debido a que hace posible la experiencia del amor de Dios. La Madre espera que sus hijos no descuiden la oración personal y la oración comunitaria. Por eso dice: «oren, oren, oren.»

2. Trabajar la conversión. Por dos meses consecutivos la Virgen ha pedido trabajar la conversión personal. Para comenzar a trabajar en la conversión personal se debería comenzar haciendo un inventario de todas las mociones interiores y del comportamiento exterior: hacia Dios, el prójimo y uno mismo. Se trata de una labor de discernimiento, de examen de conciencia. Para ello es conveniente hacer un alto en las ocupaciones de cada día y sacar el tiempo para una justa introspección, entrar dentro de uno mismo y observar detenidamente lo que no marcha bien a los ojos de Dios. Para lograr este paso es fundamental conocer el evangelio y examinarse desde lo que Jesús ha enseñado y dejar a un lado los criterios del mundo o los razonamientos personales. El Catecismo de la Iglesia Católica recomienda —por ejemplo antes de la confesión—, tomar de referencia Los Diez Mandamientos, los pecados Capitales, el Sermón de la Montaña (Mt 5-7) y las enseñanzas de san Pablo en Romanos 12-15, 1 Corintios 12-13, Gálatas 5 y Efesios 4-6 (cf. CIC 1454). Mucha gente se confiesa indebidamente porque no conocen en profundidad la Palabra de Dios. No puede haber sincera conversión si se desconoce la Sagrada Escritura. Por otra parte, trabajar en la conversión personal también significa: acudir frecuentemente al sacramento de la confesión. La Virgen ha dicho en Medjugorje: «Queridos hijos: no existe en la tierra una sola persona que no tenga necesidad de confesarse, al menos, una vez al mes». También ha dicho: «La confesión mensual será un remedio para la Iglesia de occidente» . Por consiguiente, si queremos sanar nuestra Iglesia debemos ser devotos de la confesión mensual.

3. Alegría e ímpetu en la conversión personal. La Madre en el mensaje de este mes nos ha pedido que trabajemos en la conversión con alegría. Esto significa que no se debe tomar como una carga o en forma desinteresada. Seguramente, desde el cielo la Madre ve que muchos de sus hijos, cuando deciden cambiar de vida, alejarse del pecado para tomar un nuevo camino, no muestran el suficiente interés. O bien, manifiestan insatisfacción al renunciar a lo que antes les causaba placer. Sin embargo, la Virgen acota, ¡que la conversión se debe vivir con alegría! En realidad, nunca debe sentirse como una carga. La conversión nunca se debe sentir como una carga sino como un acto de amor a Jesús y a María. La conversión comporta siempre sacrificio pero el sacrificio, invariablemente, es un acto de amor. Quien ama aprende a sacrificarse y quien se sacrifica aprende a amar. María dijo una vez en Medjugorje que «Jesús hizo de su vida un sacrificio continuo porque amaba», y si amamos también podemos hacer de nuestra vida un sacrificio permanente a Jesús.

4. Ofrecimiento de la afectividad a María. Este elemento es novedoso y por lo mismo, uno de los más importantes para vivir la conversión. La Madre es Trono de la Sabiduría y tal como sabe mejor que nadie que uno de los obstáculos más graves y persistentes para convertirse es la afectividad, sencillamente porque puede estar herida, mal encausada o esclavizada; neurótica o enfermiza. La Madre dice por lo tanto: «Ofrezcan todas sus alegrías y tristezas a mi Corazón Inmaculado». Menciona estos dos sentimientos, quizá, porque ellos resumen bien el conjunto de los demás. Fijémonos que dice: «todas sus alegría y tristezas». En efecto, pareciera que quiere subrayar los polos de los afectos porque entre las alegrías y las tristezas se mesclan otros sentimientos. Por tanto, se destaca en el mensaje, que para lograr la conversión la Madre recomienda ofrecer el mundo afectivo a Su Corazón Inmaculado. Lo que conllevaría un acto de la voluntad, a la donación, a la entrega. de sí. ¿Por qué al Corazón Inmaculado de María? Porque su Corazón Inmaculado representa el ideal de cada corazón humano, del corazón sano. El Corazón Inmaculado de María es el prototipo del corazón nuevo imagen y semejanza del Corazón de Dios. Colocar, entregar, ofrecer nuestra vida afectiva al Corazón Inmaculado de María es tener Su Corazón de ejemplo para vivir sanamente la afectividad. Por otra parte, el Corazón Inmaculado de María es la sede de su amor, de sus emociones, su realidad más profunda, la sede de su persona…En sentido bíblico se recuerda que el corazón es el ser íntimo y único, el centro y la fuente de la vida interior: del entendimiento de la voluntad y del amor… Y desde allí la Madre quiere interceder por todos nosotros ante Su Divino Hijo. Considérese que el Corazón der María sin mancha de pecado, es recurso seguro para la conversión. Se recuerda como, por medio de Lucía de Fátima, la Virgen mencionó: «Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón; a quien la abrace, prometo la salvación, y esas almas serán queridas de Dios como flores puestas por mí para adornar su Trono.» Entonces, el Corazón Inmaculado de María nos ayuda a la transformación del corazón y de sus afectos, los cuales, mal encausados destruyen la vida espiritual. Un día dijo la Virgen que Ella deseaba que Medjugorie fuera un encuentro de Corazones, deseaba que los peregrinos al acudir a Medjugorje se encontrasen con su Corazón Inmaculado y el Sagrado Corazón de Jesús, de manera que los tres formaran un solo corazón. Poner los sentimientos del corazón en el Corazón Inmaculado de María es comenzar a sanar, por medio de su intercesión, sanar la vida afectiva. ¿Y cómo se alcanza? Por medio de un acto de la voluntad: abriendo cada día el corazón a María para entregarle como Madre, toda la vida afectiva; sin algún tipo de reserva; sin miedos ni egoísmos. Entonces Ella promete conducir todo eficazmente a Su Hijo Jesús. Y Él como don nos otorgará la alegría divina.

Al final del mensaje nos encontramos con una aseveración a modo de conclusión: «Estoy con ustedes para enseñarles y conducirlos a la eternidad». En esta última parte del mensaje la Virgen enfatiza que está con nosotros como Maestra: enseñándonos y exhortándonos. María aparece en Medjugorje como la mejor y más preparada de los maestros actuales del mundo. Basta encender el televisor, echar una mirada a los periódicos o entrar al internet para darnos cuenta de cuantos falsos maestros pululan con sus doctrinas al pueblo de Dios. En tal sentido Medjugorje representa un gran don de Dios para el mundo contemporáneo y la Iglesia. Significa tener a María como garante de la doctrina que la Iglesia transmite por medio de sus legítimos pastores.

Al final del mensaje la Madre dice: «Estoy con ustedes para conducirlos a la eternidad» Nuevamente nos recuerda, como en el mensaje del mes anterior, que estamos en este mundo de paso, que aquí no tenemos una morada permanente. La Madre espera que a la hora de morir, nuestras almas adornen con la virtud que vivimos en el mundo el majestuoso Trono de la Trinidad Santísima. Afirmaba Teresa de Lisieux en un axioma lo que bien resume esta llamada: «quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra"



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE AGOSTO DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 
«¡Queridos hijos! Hoy los invito nuevamente a la conversión. Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás, por eso oren, oren, oren y trabajen en la conversión personal para que sean signos del amor de Dios para los demás. Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad que cada corazón debe anhelar. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

En el mensaje de este mes, la Virgen nuevamente nos invita a la conversión. Recordemos que la conversión es siempre el más urgente y el más importante mensaje que la Virgen nos presenta en Medjugorje, y que, Medjugorje en sí, es un programa de conversión, una pedagogía materna de María que busca transformar la vida de cuantos se abren a la gracia de Dios. Todo se resume en eso. Si se reza el rosario, si se cultiva una especial devoción a la Madre de Dios suscitada por su presencia prolongada en Medjugorje, a razón de estos 28 años, pero se ignora el cambio de vida, no se entiende lo que es Medjugorje; el porqué María se aparece.
 
La Virgen ha dicho de otra vez: « ¡Queridos hijos! Hoy los invito nuevamente a la conversión». Entonces, cada cual debe pensar cómo responder a ese llamado y si ha tomado en serio la conversión evangélica. Recordemos que sin la conversión evangélica no podemos ser auténticos discípulos de Jesús. La conversión no nos la impone la Virgen, no es algo nuevo. Es el principal llamado que el Señor hizo a sus discípulos. Tengamos en cuenta que cuando Jesús comenzó a predicar, sus primeras palabras fueron una exhortación al cambio de vida: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos ha llegado» Mt 4:17. Y en resumen, también podemos agregar, que la conversión es el fin último de cuanto Jesús enseñó. Entonces, todo el evangelio es un gran llamado a cambiar de vida para abrazar la "novedad" del Reino. Convertirse, pues, es responder a Jesús, abrirse a Él.
 
Además, podemos tener presente, que la palabra conversión traduce del griego bíblico dos términos: metanoein -que se puede traducir por arrepentimiento- y epistréfein -que se puede traducir por cambio de rumbo, cambio de dirección. La conversión abarca, pues, ambas cosas: arrepentimiento de los pecados y dirigir el corazón hacia Dios, ponerlo a Él en el centro de todo. ¡Eso quiere la Virgen! Quiere que Dios ocupe el primer lugar en nuestro corazón y que reine siempre su voluntad en nosotros; como decimos cada vez que rezamos el Padre nuestro. La Madre quiere que nuestros corazones sean dirigidos por Dios y que apartemos de nuestra vida cuanto le pueda ofender. Y para cumplir con eso hay que examinar debidamente la conciencia cada día y acudir como se debe al sacramento de la Reconciliación. Muchos acuden al sacramento de la confesión sin sacar el debido provecho de él. Y este año especial dedicado a los sacerdotes, es una buena oportunidad para reencontrarse con los beneficios de este sacramento, y tener presente, que, de seguirse las debidas disposiciones el Primer Jueves de cada mes -como ha determinado la Santa Sede-, se puede lucrar la Indulgencia Plenaria. Entonces María, una vez más, nos pide que no descuidemos lo esencial en el seguimiento de Jesús: cambiar de vida, dirigirnos siempre a Dios y renunciar al pecado para ser testigos suyos en el mundo. Por eso la Madre dice: «Hijitos, ustedes no son suficientemente santos y no irradian santidad a los demás». Entonces debemos pensar en el reto de ser santos y llevar con nuestra vida el ejemplo de virtud a los demás. Si la Virgen lo pide es porque Ella sabe que se puede. Podemos calcular a cuantos puede llegar esta exhortación de María. Sin embargo, puede ser muy difícil imaginarnos cuantos responderán con seriedad al llamado a la santidad. Recordemos que la Virgen quiere que cada uno que la escucha sea en realidad santo. Pero sin trabajar en el corazón es imposible la tarea. Ahora, ¿Cómo se puede asumir con seriedad el compromiso a la santidad al que la Virgen nos invita? En el mensaje, Ella puntualiza dos cosas: la oración continua y trabajar en la conversión.
 
En relación a la oración continua recordemos, que en el mensaje anterior la Madre mencionó: «Queridos hijos que este tiempo sea tiempo de oración». Y, en el mensaje de este mes, dijo algo parecido: «Oren, oren, oren». En el fondo es un mismo llamado con dos expresiones diversas. La Virgen pudo también este mes, decir: «este tiempo es tiempo de oración». Sin embargo, dijo: «Oren, oren, oren». Considérese que es un mismo llamado dicho con expresiones diversas. ¿Por qué? La respuesta es simple: para convencernos de orar. Si no lo asimilamos de un modo podríamos entenderlo de otro. Lo que importa es responder, que se saque el tiempo para estar cada día con Dios y que la oración sea un verdadero diálogo de amor con Él. ¡Lo que puede resultar sorprendente es, que con tantos llamados que la Madre ha hecho al respecto y haberlo escuchado de maneras diversas, aun muchos no quieran asumir el compromiso!
 
Cuando la Virgen llama a la oración está pidiendo: rezar el rosario (tres partes cada día), la meditación cotidiana de la Palabra de Dios, la adoración a Jesús Sacramentado, la participación en el grupo de oración, la oración en familia, repetir jaculatorias durante la jornada y sobre todo tener el corazón abierto a Dios. Además, se debe considerar, que la oración es siempre un compromiso por cambiar de vida, por ser cada día mejor a fin de irradiar la santidad. Por lo que hay que tomar en serio trabajar en el propio corazón.
 
En el mensaje hay una parte que también conviene destacar «para que sean signos del amor de Dios para los demás». Y esta frase se puede enlazar con el mensaje del 14 de agosto de este año en la Colina de las Apariciones, cuando mencionó: «Queridos hijos que un río de amor brote de sus corazones» Entonces, la santidad no es otra cosa, que ser testigos del amor de Dios en el mundo sin llegar a ofenderlo con el pecado.
 
En el mensaje la Madre al final dice: «Yo estoy con ustedes y los guío hacia la eternidad que cada corazón debe anhelar» La presencia a la que se refiere la Virgen es una presencia eclesial en tres dimensiones. Por una parte se debe entender que como Madre de la Iglesia, intercede desde el cielo por cada uno de sus hijos, que está presente en toda la Iglesia universal. Pero, por otra parte, también debe entenderse que debido a sus apariciones diarias en Medjugorje está de una manera privilegiada en esta Hora particular de la historia. Y por último, también debe entenderse que está cerca de quien más la invoque, de quien más la ame, de quien más le rece, de quien más le abra el corazón. Al decirnos la Virgen «Yo estoy con ustedes», nos está invitando también a acogerla y a aceptarla como Madre y Abogada nuestra.
 
Al final nos recuerda que una de la razones del por qué está con nosotros, es para guiarnos hacia la eternidad. Esa frase es muy específica.  También en otros mensajes ha dicho que nos conduce la salvación o hacia la vida eterna. En fin, la Madre quiere que cada uno de sus hijos, al concluir su vida terrena, pase de inmediato a disfrutar la recompensa eterna. Luego, María es un recurso seguro para la salvación. Razón por la cual también se le llama «Puerta del Cielo».



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA REINA DE LA PAZ 25 DE JULIO DE 2009 Y REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA
 

"Queridos hijos: que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"
 
El mensaje de este 25 de mes tiene dos características. Por una parte la Virgen nos recuerda lo que tantas veces nos ha dicho, y que muchas veces sus hijos descuidan. Pero por otra, inusualmente, nos ha hablado brevemente. ¿Por qué razón? No nos lo ha dicho, pero sería temerario sacar nuestras propias conclusiones. Debemos, más bien, concentrarnos en lo que el mensaje dice en sí mismo, en lo que María nos esta pidiendo con todo su Corazón: “oren, oren, oren..”.
 
Vemos que el mensaje comienza como habitualmente nos habla: “Queridos hijos”. Este es un llamado a prestar atención, y a la vez una exhortación a responder como hijos ante la necesidad de una Madre. Al decirnos: “queridos hijos” nos esta expresando Su amor. Podría decir solo “Hijos”. Pero, sin embargo, nos dice: “queridos hijos”. Nos recuerda cada mes con esas palabras que Ella nunca no deja de amarnos, y que lo que nos pide nos lo pide desde el amor que nos tiene. Y en esa misma medida debemos también responder nosotros. Cuando nos dirigimos a Ella, igualmente debemos decirle: “Querida Madre, aquí estoy... quiero responder a tu llamado. Como tú te diriges a mí yo de igual modo me dirijo a Tu Corazón Inmaculado. Yo también te quiero a ti. Yo también te necesito” Ningún hijo de María debe sentir alejado de Ella porque Ella jamás rechaza a ninguno. María es toda amor, como Su Hijo.
 
Luego dice el mensaje: “Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración”. Sabemos que la oración siempre ha sido el mensaje más insistente de Nuestra Señora. Aunque está con nosotros por la paz del mundo, por nuestra santidad, por la conversión del mundo... siempre lo que más nos ha pedido es oración. No lo olvidemos. Y en el mensaje de este mes subraya, la expresión “en este tiempo”. Que nos quiere decir: “ahora”, quizás, también nos esta diciendo: “como nunca antes, necesito de la oración de ustedes. Necesito que pasen el mayor tiempo posible con Jesús. Que lo escuchen a El”. Entonces, como hijos de María, debemos tomar en serio esta llamada. La Madre sabe porqué lo pide. Recordemos siempre que el futuro no esta escrito, que todo lo que pueda ocurrir depende de nuestra respuesta como creyentes. Juan Pablo II en el acto de Consagración del Nuevo Milenio al Corazón Inmaculado de María, delante de la imagen de la Virgen de Fátima, dijo lo que María en Medjugorie siempre ha dicho con otras palabras: “La humanidad se encuentra frente a un encrucijada: podrá hacer del futuro un jardín o el futuro perecerá en un cúmulo de escombros”.
 
 Maria necesita nuestras oraciones para que triunfe su Corazón Inmaculado, para que triunfe la voluntad de Dios siempre; en nuestras vidas, en la Iglesia y en el mundo. Por eso nos llama una vez más a la oración. Entonces, cada uno deberá pensar en como responder a esta llamada. Por una parte podemos responder rezando las tres partes del Rosario cada día, leyendo y meditando la Biblia,  pero por otra, hay que reservar espacios también para la oración en recogimiento interior en silencio, preferiblemente delante de Jesús Sacramentado. La personas que solo rezan el rosario se les puede hacer muy difícil escuchar a Dios, porque a Dios se le escucha en el silencio, en el recogimiento, sin prisas y con el corazón abierto de par en par. Estando a solas con El. Jesús dice: “Tu cuando vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y tu Padre que escucha en lo secreto te recompensara”. Orar es siempre un dialogo. Hay una diferencia esencial entre rezar y orar. La oración es interacción de dos personas: Dios y nosotros. No un monologo. La Virgen dice: “oren en este tiempo”, es decir, “dialoguen con Dios, escúchenlo a El”. “Denle espacio a El en sus vidas”.
 
Mucha gente tiene dificultad para orar porque oran muy poco. Porque se aprende a orar orando. No hay cursos que enseñen a orar. La oración se aprende orando. La Virgen ha dicho que “La oración no es algo que se pueda aprender con libros, que sólo se aprende cuando cada uno se decide hacerla, siempre cada día un poco más”. “Como poner cada día una gota de agua en una flor que tienen en casa.” Debemos entender que por medio de la oración misma es que se aprende a orar, porque por medio del desarrollo de la oración es que Dios nos da la gracia para orar más y gustar de ella. Una persona que poco ora no debe esperar que de la noche a la mañana ore mucho y tenga de inmediato mucho deseo de orar. Recordemos  que el gusto por la oración Dios lo da por medio de la oración misma. Lo mismo que ocurre con un deporte, alguna diversión inclusive, con la cierto tipo de alimentos. La persona desarrolla el gusto por ello en la medida que lo frecuenta. Pero recordemos que no hay una “diversión” mayor que estar con Dios, que enamorarse de El. Y no hay mejor alimento para el alma y para el cuerpo que la oración misma. María lo sabe. Muchos cristianos no.
 
¿Cómo responder a la invitación de este mes? Pienso que lo primero es decidirse por Dios. Darle a Dios el primer lugar en el corazón, como nos lo pedía la Virgen en el mensaje anterior. Lo segundo: sacar el tiempo para El. Cuando una persona ama a otra busca siempre el tiempo para estar con esa persona. La gente saca poco tiempo para estar con Dios porque poco le ama. La Virgen con el llamado de este mes nos esta también diciendo: “amen más a Su Padre, a Su Salvador Jesús, a Su Espíritu Santo...Ocúpense de aquello que ante Dios es primero. Tercero: perseverar. No se trata de hacerlo de vez en cuando, cuando tengo deseos, cuando no tengo ocupaciones mayores. Y peor, cuando tengo alguna necesidad grave. Se trata de sacar tiempo todos los días tiempo exclusivo para estar con Dios. Como lo harían dos enamorados. La oración no debe ser un apéndice de la jornada. La oración no se debe hacer cuando estamos cansados, o por cumplir, o a la carrera. La oración se hace como un intercambio de amor hacia Alguien que mi corazón ama. Intercambio de amor hcia Alquilen que yo sé que nunca me ha fallado, ni me va a fallar, que yo sé que para El soy importante. Cuarto: Siempre que se ora se debe orar con amor, con el corazón. Debemos permitir que en cada oración que hacemos el Espíritu Santo fluya como un Rió de paz, de alegría y nos colme cada día más con Su amor. Quinto: llevar a la práctica en el acontecer de cada día lo que Dios nos ha dicho, sirviendo al prójimo. Porque la oración cristiana no es un acto egoísta, es un desafió de servicio al prójimo. En la medida que uno sirve al prójimo, en esa misma medida se debe orar para no ser un trabajador social. Y en la medida que uno ora hay que servir para no caer en la indiferencia ante las necesidades de los demás y no pensar exclusivamente en la salvación personal.
 
Entonces, aunque el menaje de este mes ha sido uno de los más cortos de la Virgen desde 1984 cuando comenzó a dar los mensajes a la parroquia y al mundo, es uno de los más profundos. Y al final, una vez más, nos dice, “¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”. Como diciéndonos: “Gracias porque yo se que ustedes responderán, que no me defraudarán”.
 
¡Sean alabados los Sagrados Corazones de Jesús y de María Reina de la Paz!



 MENSAJE DE LA VIRGEN MARIA POR MEDIO DE MIRJANAY REFLEXION DEL P. FRANCISCO VERAR DEL 2 DE JULIO DE 2009, MEDJUGORIE, BOSNIA HERZEGOVINA

"¡Queridos hijos!: Yo los invito porque los necesito. Necesito corazones dispuestos al amor inconmensurable. Corazones que no estén apesadumbrados con lo vano. Corazones que estén dispuestos a amar como ha amado mi Hijo, que estén dispuestos a sacrificarse como se ha sacrificado mi Hijo. ¡Los necesito! Para venir conmigo, perdónense ustedes mismos, perdonen a los demás y póstrense ante mi Hijo. Adoren por los que no lo han conocido, que no lo aman. Por eso los necesito, por eso los llamo. ¡Les doy las gracias!"

Este dos de julio, una vez más, la Virgen nos recuerda que nos necesita. Muchos peregrinos vienen a Medjugorie buscando una intercesión especial de María en sus vidas porque tienen necesidades especiales. Recordemos que la Virgen también tiene necesidad de nosotros, como nos lo recuerda en este precioso mensaje. Y una cosa no suprime la otra. La necesidad que podamos tener de María no cancela la necesidad que Ella tenga de nosotros y viceversa. Ahora, podemos preguntarnos: ¿Cómo podemos ayudar a la Madre? Ella nos dice una vez mas: "Necesito corazones dispuestos al amor inconmensurable. Corazones que no estén apesadumbrados con lo vano. Corazones que estén dispuestos a amar como a amado mi Hijo, que estén dispuestos a sacrificarse como se ha sacrificado mi Hijo."
 
Veamos.

La Madre necesita de nosotros cuatro cosas: 1. Corazones dispuestos a amar sin medida. 2. Corazones que no estén apesadumbrados por las cosas vanas del mundo. 3. Corazones dispuestos a amar como Jesús ha amado. 4. Corazones dispuestos a sacrificarse como Jesús. Este es un bello programa. No para un mes, sino para toda la vida. El amor que la Virgen espera de nosotros no tiene medida, no se deja arrastrar por las cosas vanas que el mundo de hoy ofrece, y tiene, el amor de Jesús, como el único modelo digno de asumir por medio de la entrega y el sacrificio.
 
El mensaje de este 2 de mes es un nuevo llamado al amor, pero al amor cristiano que no busca su propio interés sino el de los demás y el interés de Dios. Y la escuela, es el sacrificio. Podríamos considerar que para el 28º Aniversario, la Virgen cito a los peregrinos a la Colonia de las apariciones a las 10 de la noche, y no paro de llover desde las 5 de la tarde. A pesar de la lluvia, subió un mar de gente a la Colina. La Virgen apareció a Iván con una alegría indescriptible, oró por todos y dio un mensaje. Luego dijo: «Vayan en paz queridos hijos míos». Dios pudo detener la lluvia, pero no lo hizo, porque le agradaba más el sacrificio que pudiéramos ofrecer todos los peregrinos. El sacrificio cuando es hecho con amor no tiene precio. Como el sacrificio de Jesús en la cruz.  Dos días después del Aniversario, 27 de junio, un grupo de 24 coreanos subieron de rodillas el Križevac. Les tomo más de cinco horas subir con un sol intenso y después les llovió. Entre el grupo habían cuatro hombres. Uno era el párroco y un chico de unos catorce anos. El resto eran mujeres. Las mujeres llevaban las rodillas y manos vendadas, los hombres no. Todos subieron gateando el Monte de la Cruz hasta la cumbre. Cuando le preguntamos que porqué lo hacían contestaron: «Por la paz». Ellos han entendido el mensaje de la Virgen, el valor del sacrificio. En Corea se construyen bombas atómicas mientras un grupo sube de rodillas el Križevac. Ellos quieren cambiar los corazones de sus políticos con su sacrificio. Debemos aprender de ellos. Pare mí es el signo más bello que he visto en Medjugorie en 23 años.
Ahora, ¿qué estas dispuesto hacer tú por la conversión de los políticos de tu país, por aquellos que aprueban el aborto, el matrimonio de homosexuales, la eutanasia, que promueven la política antinatalista, la esterilización, los contraceptivos...la opresión ante los pobres y marginados? La Virgen necesita más que nunca corazones dispuestos a hacer sacrificio. Recordemos que la Virgen nos pide dos días de ayuno a pan y agua los miércoles y viernes de cada semana y renunciar a los apegos. Cada uno sabe a que puede renunciar por amor.
 
Luego, dice: «Para venir conmigo, perdónense ustedes mismos, perdonen a los demás y póstrense ante mi Hijo. Adoren por los que no lo han conocido, que no lo aman. Por eso los necesito, por eso los llamo.» Esta es la otra parte del programa de vida: Para ir con Maria, para caminar con Ella se requieren básicamente dos cosas: perdonar y adorar.

Veamos.
 
La Virgen dice: Debemos perdonar en las dos dimensiones del perdón: La primera dimensión es el perdón hacia uno mismo. Esto es muy importante porque mucha gente vive resentida y no tiene la capacidad de amar al prójimo, sin medida, porque primero no han sido capaces de perdonarse a sí mismos. ¿Cómo podemos saber si nos hemos perdonado a nosotros mismos nuestros errores? ¿Si me acepto como soy, si me amo como soy, si tengo una autoestima alta, si me aprecio a mi mismo? Esto es muy importante: la persona que no se ama a sí misma, tendrá un gran obstáculo para amar a los demás.  Si una persona vive en un hogar donde por años se le ha hecho ver todos sus errores, esta persona crecerá, obviamente, con un resentimiento hacia sí misma. Si por el contrario, una persona se educa en un hogar donde se le hace ver continuamente todos sus valores y todos sus talentos, se aceptará y se amará sin dificultad.  Pero lo mismo que puede hacer un padre de familia lo podemos estar haciendo nosotros inconscientemente. Podemos autocastigarnos, podemos evaluarnos negativamente, inclusive, podemos hasta castigarnos. Cuando la Virgen nos dice Perdónense ustedes mismos nos esta diciendo: acaben ya con todo eso. Acaben con el rencor y el rechazo hacia ustedes mismos.  Acaben también con el rencor y el rechazo hacia el prójimo que los ha herido.  Decídanse por el amor. Solo así podrán perdonar.
 
Mucha gente lee los mensajes de la Virgen todos los meses pero siguen siendo los mismos. No se deciden por amar.  La Virgen dijo en la aparición del  25 de Junio en la noche «Vivan mis mensajes».
 
La segunda parte también es importante. La Virgen dice: «Póstrense ante mi Hijo»  Quizás es lo más importante, porque para poder acabar con el rencor, los resentimientos, la baja auto estima personal y hacia los demás, hay que postrarse ante Jesús. Sin decirlo, la Virgen, es obvio, que se está refiriendo a la Eucaristía. Ella quiere que adoremos a su Hijo Jesús presente en el Sagrario y durante la consagración en la Santa Misa.  Debemos adorar a Jesús primero, para que nos enseñe luego a amar y perdonar. Después, podríamos adorarlo, «por los que no lo han conocido, que no lo aman.»
 
La Virgen en este mensaje, como en ningún otro, nos ha dicho cuatro veces «los necesito» podemos entender esto como una llamada urgente a colaborar por las intensiones de la Reina de la Paz.  En la medida en que nosotros dejamos a un lado nuestras necesidades para interceder por las necesidades de María, en esa misma medida Ella también nos ayudará.
 
Sean alabados los Sagrados Corazones de Jesús y de María.